Viajes para lanzar "megapetardos": así es el peligroso turismo de explosivos que atenta contra las Fallas
Un policía local revisa productos pirotécnicos decomisados en Fallas. / PLV

Con el arranque inminente de las Fallas 2026, Valencia no solo se prepara para la pólvora de mascletaes y castillos, sino también para cerrar el cerco a una de las mayores preocupaciones de los últimos años: la pirotecnia ilegal y el llamado «turismo pirotécnico». Tras los graves episodios registrados en las fiestas pasadas con detenciones, explosiones de gran potencia y actuaciones policiales en el antiguo cauce del Turia, las administraciones han activado un dispositivo reforzado para prevenir, detectar y frenar la entrada y uso de artefactos prohibidos.

El mensaje institucional es claro: la fiesta sí, pero dentro de la normativa. El uso de material explosivo no autorizado, muchas veces manipulado artesanalmente para aumentar su potencia, se ha convertido en una amenaza real para vecinos, visitantes y servicios de emergencia. Este año, el operativo de seguridad incorpora más agentes, más controles y más vigilancia digital para ponerle fin.

Fallas 2026: vigilancia reforzada contra la pirotecnia ilegal

Con la celebración de la Crida y el inicio oficial del calendario fallero este domingo, 22 de febrero, el foco de los cuerpos de seguridad vuelve a situarse sobre los petardos de gran potencia fuera de control. El dispositivo global de Fallas contará con más de 6.000 agentes entre Policía Local, Policía Nacional y Guardia Civil, con un incremento notable de efectivos municipales respecto a ejercicios anteriores.

Dentro de ese despliegue, una de las líneas prioritarias es el control de la pirotecnia ilegal de alta potencia. El Ayuntamiento ha avanzado que se intensificarán los controles aleatorios de vehículos, la vigilancia en accesos y salidas de la ciudad y el seguimiento de contenidos en redes sociales donde se difunden, promocionan o exhiben detonaciones de material prohibido.

Desde la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana se ha subrayado que la coordinación policial es permanente y que se está reforzando tanto la investigación como la prevención. «Se está haciendo un «cyber-patrullaje» en la red para el control de venta y compraventa de artefactos y paquetes de viaje, con especial insistencia en el control de vehículos que puedan llegar y también en los espacios donde tradicionalmente se utilizan estos artefactos para que haya una mayor presencia policial», explicaba esta semana la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé.

Lo ocurrido en Fallas 2025: detonaciones y alarma vecinal

El refuerzo de este año tiene su origen directo en lo sucedido durante las Fallas anteriores. Durante los días grandes de fiesta se realizaron batidas policiales de madrugada en distintas zonas de la ciudad.

En una de las primeras actuaciones, los agentes identificaron a varias personas por disparar y portar material de categoría prohibida para uso particular, interviniendo artefactos de máxima potencia. Parte de esas intervenciones se produjeron tras aviso directo de la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, después de presenciar detonaciones irregulares en el entorno del viejo cauce del Turia.

Las actuaciones se repitieron en puntos como el entorno de la Alameda, Cánovas y zonas próximas a espacios ajardinados donde se habían detectado lanzamientos temerarios, con riesgo para viviendas y viandantes.

La preocupación no terminó con la Cremà. Días después de finalizar las fiestas, una explosión de gran potencia en una zona ajardinada de la avenida de Francia provocó un fuerte estruendo dejando un herido leve y daños materiales con cristales rotos y un socavón en el suelo. La intervención de especialistas en explosivos confirmó que no se trataba de una fuga de gas, sino de un artefacto pirotécnico de fabricación o manipulación irregular.

Ese episodio marcó un antes y un después en la estrategia institucional. Tras las fiestas ya se anunció que en 2026 se intensificarían controles, investigaciones y coordinación con otros países para anticiparse a la llegada de este tipo de material a las Fallas de Valencia.

Viajes organizados: cómo opera el turismo pirotécnico ilegal

Las investigaciones policiales del último año han apuntado a la existencia de un fenómeno emergente: el turismo pirotécnico ilegal. Se trata de grupos organizados, principalmente de países del centro y norte de Europa, que viajan a Valencia durante Fallas con el objetivo específico de detonar artefactos de gran potencia.

Estos desplazamientos no siempre son improvisados. Se han detectado paquetes de viaje promocionados en internet, encuentros organizados por redes sociales y canales de vídeo donde se comparten grabaciones de detonaciones, retos y enfrentamientos con material explosivo. Algunos perfiles acumulan cientos de miles de visualizaciones mostrando prácticas peligrosas en espacios públicos.

El efecto llamada digital ha sido uno de los factores que más preocupa a los investigadores: vídeos espectaculares, mensajes de desafío y sensación de impunidad alimentan nuevas llegadas cada año.

El papel de la paquetería y los envíos desde el extranjero

Otra vía detectada es la entrada de pirotecnia ilegal a través de envíos. Parte del material no se adquiere en España, sino que se envía previamente desde otros países mediante servicios de mensajería, para ser recogido y utilizado durante las fiestas.

Por ello, tras los incidentes del año pasado, el Ayuntamiento planteó abrir vías de colaboración con empresas logísticas para mejorar la detección de paquetes sospechosos. El objetivo es cortar la cadena antes de que los artefactos lleguen a la calle.

Las fuerzas de seguridad combinan ahora controles físicos con investigación digital: seguimiento de compras online, monitorización de foros y vigilancia de perfiles que difunden manuales o exhiben modificaciones de petardos legales para convertirlos en cargas mucho más potentes.

El sector pirotécnico se desmarca del material ilegal

Los profesionales valencianos de la pirotecnia han insistido en que los llamados «megapetardos» no proceden del circuito legal. Las tiendas autorizadas venden productos certificados, con límites estrictos de carga explosiva y niveles sonoros regulados por normativa europea.

El sector advierte de que estas prácticas ilegales dañan la imagen de la fiesta y ponen en riesgo una tradición que se basa en la pirotecnia profesional controlada, no en explosivos caseros ni en artefactos de categoría restringida.

El plan para Fallas 2026 combina varias capas: presencia policial reforzada en zonas sensibles como el antiguo cauce del Turia, controles de tráfico en accesos a la ciudad, vigilancia de redes y mercados digitales, e intercambio de información con policías europeas.

Las autoridades insisten en que no se trata de limitar la fiesta, sino de protegerla. La mascletà, los castillos y los espectáculos oficiales seguirán su curso con normalidad, pero el uso particular de material prohibido será perseguido con mayor intensidad.