El servicio de Urgencias del Hospital de Llíria sufre desde hace meses una situación de saturación continuada que desborda su capacidad estructural, humana y material, según ha denunciado la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), que reclama medidas urgentes para garantizar una atención segura a los pacientes y condiciones laborales adecuadas para el personal sanitario.
La sobrecarga asistencial afecta especialmente a la sala de Observación de Urgencias, que cuenta con 12 camas, pero que en determinados momentos llega a albergar hasta 33 pacientes de forma simultánea. Esta falta de espacio obliga a duplicar boxes e incluso a instalar camas en los pasillos del servicio.
Esta situación conlleva, según el sindicato, importantes riesgos asistenciales, como pacientes compartiendo monitores, escasez de tomas de oxígeno, dificultades para acceder rápidamente a los enfermos en caso de urgencia vital, camas sin enchufes que impiden su correcta regulación y una clara vulneración de la intimidad y privacidad durante curas y exploraciones.
Otro de los problemas derivados de la saturación es la convivencia en la sala de Observación de pacientes con patología psiquiátrica aguda junto a pacientes con patología médica no psiquiátrica. Esta circunstancia dificulta el manejo de episodios de agitación o descompensaciones conductuales y genera un entorno inapropiado e inseguro tanto para los pacientes como para los profesionales.
Sin medidas eficaces
La presión asistencial también provoca que la permanencia de pacientes en Urgencias se prolongue en el tiempo, llegando en algunos casos hasta 70 horas, debido a la falta de camas disponibles en las plantas de hospitalización. Durante ese periodo, el personal de Urgencias continúa atendiendo a estos pacientes, al tiempo que asume la llegada de nuevas urgencias, lo que incrementa notablemente la carga de trabajo.

Desde la organización sindical se lamenta que, pese a haber comunicado esta situación de forma reiterada a la Dirección del centro y al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, no se hayan aplicado medidas eficaces. Esta coyuntura tiene, además, un impacto directo en la salud del personal, con episodios de ansiedad, agotamiento emocional, lesiones físicas leves y un mayor riesgo de errores asistenciales.
Asimismo, se denuncia la ausencia de una supervisión directa y permanente en el área de Urgencias, ya que la supervisora asignada gestiona también el servicio de Rayos desde un despacho externo al área, lo que dificulta una gestión efectiva del servicio.
Ante este escenario, se reclama la creación inmediata de una unidad de preingreso con personal propio e independiente, la habilitación de un espacio específico para pacientes con patología psiquiátrica aguda, la adopción de medidas reales para liberar camas de hospitalización y la asignación de una supervisora exclusiva para el servicio de Urgencias.















