Passejà de Sant Onofre de Quart de Poblet
Passejà de Sant Onofre de Quart de Poblet

Quart de Poblet volvió a rendir homenaje a Sant Onofre con la celebración de la tradicional Passejà, una de las citas más emblemáticas del calendario festivo del municipio. La pólvora, la música y la participación vecinal volvieron a protagonizar una jornada que mantiene viva una tradición transmitida de generación en generación y que está declarada Fiesta de Interés Turístico Autonómico.

Los actos comenzaron el viernes por la noche con el pregón pronunciado por Eduard Forés desde el llar de la Clavaría, situado en la calle Mare de Déu del Pilar. Tras el pregón se procedió al reparto de los pañuelos que identifican cada año a quienes participan en la Passejà, consolidando un gesto que ya forma parte del ritual de la celebración.

La jornada principal tuvo lugar el sábado. A las 20:00 horas, la sede de la asociación, considerada la clavaría más antigua de Quart de Poblet, acogió el acto institucional de entrega de distinciones honoríficas. Estos reconocimientos pusieron en valor la trayectoria y la dedicación de personas vinculadas a la cultura y las tradiciones valencianas.

Posteriormente, a las 21:50 horas, la comitiva inició la Passejà desde la Ermita de San Onofre. Los clavarios recorrieron las calles del municipio acompañados por la Agrupación Musical L’Amistat y la Colla de Tabals i Dolçaines Va de Bo, en un recorrido que volvió a congregar a numerosos vecinos, autoridades y visitantes.

La tradicional Roda del Foc iluminó Quart de Poblet

Uno de los momentos más esperados de la noche fue la tradicional Roda del Foc, una de las señas de identidad de la celebración y vinculada al origen de la propia clavaría. El espectáculo pirotécnico estuvo a cargo de Pirotecnia Ricasa y fue disparado por Pirotecnia Peñarroja, llenando de pólvora y luz las calles de Quart de Poblet.

La celebración concluyó en la Clavaría con el reparto de horchata y fartons de Horchatería Daniel, poniendo el broche dulce a una noche marcada por la tradición y la participación popular.

Más allá de los actos y del espectáculo pirotécnico, la Passejà volvió a evidenciar la capacidad de esta fiesta para mantener vivo el patrimonio cultural del municipio. La participación de vecinos de distintas generaciones permite que una tradición con décadas de historia continúe formando parte de la identidad de Quart de Poblet y se transmita a quienes tomarán el relevo en los próximos años.