El futuro del 24 de junio, día de San Juan, vuelve a situarse en el centro del debate en la Comunitat Valenciana tras los últimos cambios en el calendario laboral. La evolución de esta fecha en los últimos años refleja un vaivén que preocupa especialmente en Alicante, donde las Hogueras constituyen uno de los principales motores económicos, turísticos y culturales.
En 2025, San Juan fue considerado festivo recuperable, una fórmula que permitía disfrutar de la jornada, pero obligaba a devolver las horas trabajadas. Un año después, en 2026, el 24 de junio pasó a ser festivo autonómico. Sin embargo, el escenario cambia de nuevo de cara a 2027. El Consell ha aprobado el calendario laboral sin incluir el 24 de junio entre los festivos autonómicos retribuidos y no recuperables, lo que supone, en la práctica, su desaparición como jornada destacada a nivel de toda la Comunitat.
Este recorrido contrasta con la estabilidad de otras fechas clave como el 19 de marzo, día de San José y jornada grande de las Fallas, que mantiene su condición de festivo autonómico consolidado. Una diferencia que históricamente ha generado críticas por el trato desigual entre dos de las fiestas más representativas del territorio.
Falta de consenso en torno a San Juan
El cambio de estatus del 24 de junio no es un asunto menor. Las Hogueras de Alicante, declaradas de Interés Turístico Internacional, concentran cada año a miles de visitantes y su día grande coincide precisamente con la ‘cremà’ y los actos más multitudinarios. La ausencia de un festivo autonómico limita el desplazamiento de visitantes de otras provincias, con el consiguiente impacto en sectores como la hostelería, el comercio y el turismo.
Además, este debate no es nuevo. En años anteriores, formaciones como Compromís han defendido la necesidad de equiparar San Juan al resto de grandes festividades valencianas, recordando su arraigo histórico y su relevancia cultural en todo el territorio.
Con este nuevo giro en el calendario, San Juan encadena distintos modelos —recuperable, autonómico y ahora ausente— que evidencian la falta de consenso en torno a su reconocimiento. Un escenario que vuelve a abrir el debate sobre el equilibrio territorial y el papel de las grandes fiestas en la planificación laboral de la Comunitat Valenciana.














