Las playas de la Comunitat Valenciana llegan a la Semana Santa en un estado crítico, con daños visibles en terrazas, viviendas y en la propia línea de costa. Así lo advirtió Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, tras visitar localidades como Tavernes de la Valldigna, afectadas por el temporal de enero.
“El balance es claro: los problemas persisten y las soluciones no llegan”, señaló Martínez Mus, que alertó de que situaciones similares podrían repetirse en toda la Comunitat Valenciana si el Gobierno central no actúa de forma inmediata.
Solo 10 de 70 proyectos ejecutados en las playas
El conseller recordó que de los 70 proyectos de protección del litoral previstos desde 2015, únicamente se han ejecutado o están en curso una decena. Esto ha dejado muchas playas sin protección suficiente, provocando daños en terrazas, cimentaciones y viviendas frente al mar.
“Ya no estamos solo ante un problema ambiental, sino ante una cuestión de seguridad”, afirmó Martínez Mus. “Se teme por la integridad de los edificios y los propietarios no pueden vivir con tranquilidad”.
Municipios como Dénia, Xilxes o Moncofa también presentan situaciones similares, mientras que el avance del mar continúa afectando al litoral valenciano por la falta de medidas urgentes como tablestacas o escolleras.
Actuaciones de la Generalitat: complementarias pero insuficientes
La Generalitat ha impulsado medidas fuera de su ámbito competencial para recuperar el litoral. Entre ellas, destacan los trabajos en Tavernes de la Valldigna y Cullera, con una inversión de seis millones de euros. La actuación incluyó el dragado de 170.000 metros cúbicos de sedimentos, destinados en un 70 % a la regeneración de playas sumergidas.
Sin embargo, Martínez Mus recalcó que estas actuaciones son complementarias y que la solución principal debe liderarla el Gobierno central, responsable directo de la protección de la costa.
Mientras tanto, en Sagunto se han iniciado obras de regeneración en Almardà, Corinto y Malvarrosa. Se aportará arena desde el banco de Cullera mediante una megadraga de 151 metros de eslora, con un grano medio de 0,36 milímetros, más estable y retentiva que el empleado en intervenciones anteriores.

El proyecto contempla un seguimiento técnico de tres años para monitorizar la evolución de la línea de costa y aplicar ajustes si fueran necesarios. Tras la aportación inicial de arena, se espera un retroceso natural de 50 a 60 metros hasta alcanzar una configuración estable, un fenómeno previsto dentro del diseño del proyecto.
Un problema estructural que exige acción urgente
Martínez Mus advirtió que la situación responde a un problema estructural de falta de inversión durante años, con consecuencias graves para el litoral y la seguridad de las viviendas. La alerta de la Generalitat pretende que el Gobierno central deje de lado los anuncios y pase a la acción, ejecutando los proyectos pendientes que permitan proteger de manera efectiva las playas de la Comunitat Valenciana antes de la temporada turística.














