Vehículo de la Policía Local embestido
Vehículo de la Policía Local embestido

La noche del jueves, una actuación rutinaria de la Policía Local de València se convirtió en una persecución peligrosa por las calles de la ciudad. Todo comenzó en la avenida Blasco Ibáñez, cuando agentes detectaron a dos personas consumiendo drogas dentro de un vehículo. Al solicitar la documentación de los ocupantes y del coche, y pedir que apagaran el motor, los sospechosos desoyeron las indicaciones y embistieron a los policías, iniciando la huida.

El vehículo, un BMW X1 con la matrícula manipulada, recorrió varias calles, incluyendo Jacinto Benavente e Instituto Obrero, y llegó a embestir un coche policial en el puente de Monteolivete. Para interceptarlos, la policía estableció un control en la intersección de las avenidas Ausiàs March y Antonio Ferrandis, donde el BMW perdió el control e impactó violentamente contra un furgón de la Unidad de Policía Judicial de Tráfico. En ese momento no había agentes dentro del vehículo policial.

A pesar de la colisión, los ocupantes intentaron huir, circulando en sentido contrario por varias calles con alto riesgo de provocar accidentes. Finalmente, fueron detenidos tras un intenso forcejeo con los agentes. Durante la persecución resultaron heridos tres policías locales, aunque ninguno sufrió lesiones graves, y cuatro vehículos policiales sufrieron daños.

Persecución de película

La Policía Nacional se ha hecho cargo de los detenidos y investiga si forman parte de bandas implicadas en robos recientes en joyerías y otros establecimientos de la provincia de València. La intervención contó con hasta diez patrullas de la Policía Local y barreras estratégicas para impedir la huida del vehículo.

La persecución comenzó poco después de la 1:30 de la madrugada y se prolongó por varias calles de València, poniendo de relieve los riesgos que enfrentan los agentes durante la identificación de delitos menores que pueden escalar rápidamente. La coordinación policial y la rápida intervención permitieron detener a los sospechosos antes de que se produjeran daños mayores a personas o propiedades.