València reforzará de forma notable el control de la velocidad en sus calles con la incorporación de cuatro nuevos radares fijos, una medida que permitirá duplicar el número de dispositivos actualmente en funcionamiento y que se enmarca dentro del nuevo Plan Director de Seguridad Vial y del Plan Vector 2026-2030 del Ayuntamiento.
El concejal de Movilidad y Policía Local, Jesús Carbonell, ha confirmado la adquisición de estos cuatro nuevos cinemómetros, que se sumarán a los tres radares que ya están en marcha en distintos puntos de la ciudad. Con esta ampliación, València pasará a contar con siete radares fijos, reforzando el control de uno de los principales factores de riesgo en los accidentes de tráfico: el exceso de velocidad.
A diferencia de los radares tradicionales con ubicación permanente, estos dispositivos no tendrán un emplazamiento fijo, sino que se irán instalando de forma rotatoria en las cabinas ya existentes a lo largo de la ciudad. Este sistema busca evitar la rutina y la previsibilidad por parte de los conductores, incrementando así su efecto disuasorio y preventivo.
Desde el Ayuntamiento subrayan que el objetivo de esta medida no es recaudatorio, sino reducir la siniestralidad y, especialmente, la gravedad de los accidentes. Los datos municipales señalan que la velocidad inadecuada está presente en un elevado número de siniestros con víctimas graves o mortales, en muchos casos con peatones, ciclistas y usuarios de vehículos de movilidad personal implicados.
Controles de alcohol y drogas y refuerzo policial
La llegada de los nuevos radares se suma a otras actuaciones previstas en materia de control y vigilancia, como el despliegue de radares móviles, campañas intensivas contra el consumo de alcohol y drogas y el refuerzo de la Unidad de Tráfico de la Policía Local, que incorporará 58 nuevos agentes.

El refuerzo de la vigilancia de la velocidad se coordinará además con el resto de medidas del Plan Director de Seguridad Vial, que contempla la mejora de la visibilidad en cruces, la revisión de la regulación semafórica, la ampliación de carriles bici segregados y la protección de entornos especialmente sensibles como zonas escolares y áreas con alta presencia de peatones.
Según ha señalado Jesús Carbonell, este conjunto de actuaciones responde a una prioridad clara del actual gobierno municipal: reducir a la mitad los accidentes mortales y graves en València en los próximos años y adaptar la seguridad vial a una movilidad cada vez más diversa, con mayor peso del transporte público y la micromovilidad.
Con la incorporación de estos cuatro nuevos radares, València da un paso más hacia un modelo de control del tráfico apoyado en la tecnología y orientado a la prevención, con el objetivo final de conseguir calles más seguras para todos los usuarios.















