Los maquinistas ponen fecha a la huelga y anuncian tres jornadas de paros
Trenes de alta velocidad de Renfe y Avlo.

La red ferroviaria española afronta un nuevo escenario de tensión tras el anuncio de una huelga general de maquinistas para los días 9, 10 y 11 de febrero. La convocatoria, impulsada por el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF), llega como respuesta directa a los graves accidentes ocurridos en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona) en apenas 48 horas, unos sucesos que han costado la vida a 43 personas, entre ellos tres profesionales del ferrocarril.

El conflicto amenaza con alterar de forma notable la movilidad en todo el país y podría afectar, de manera indirecta, a alrededor de medio millón de usuarios valencianos, aunque el alcance real dependerá de los servicios mínimos que se fijen.

La huelga, de carácter estatal, se plantea como una protesta por lo que los maquinistas consideran un deterioro continuado de la red ferroviaria y una falta de respuesta suficiente ante las advertencias trasladadas por los propios profesionales. Desde SEMAF subrayan que el objetivo no es otro que garantizar la seguridad tanto de los trabajadores como de los viajeros, y reclaman medidas urgentes para evitar que tragedias similares puedan repetirse.

El sindicato entiende que los accidentes recientes han marcado un punto de inflexión y sostiene que la situación actual es “inadmisible”, motivo por el cual han decidido activar el que consideran su principal instrumento legal de presión. A la convocatoria podrían sumarse otras organizaciones sindicales del sector si no se producen avances en los próximos días.

El impacto en la Comunitat Valenciana

Aunque la convocatoria es de ámbito nacional, en la Comunitat Valenciana el paro podría tener una incidencia relevante en los desplazamientos diarios. Sin entrar en cifras concretas todavía, cientos de miles de usuarios utilizan a diario servicios de Cercanías, Media Distancia y larga distancia, por lo que cualquier alteración prolongada del servicio se notaría especialmente en áreas metropolitanas y corredores clave.

En caso de no desconvocarse la huelga, la administración competente deberá establecer servicios mínimos, una cuestión que tradicionalmente genera fricciones entre sindicatos y Gobierno y que será clave para determinar el alcance real de las afectaciones.

El Gobierno apuesta por el diálogo

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, se ha pronunciado en varias ocasiones tras conocerse la convocatoria. En declaraciones públicas, ha asegurado que no comparte que la huelga sea la mejor vía para canalizar las reivindicaciones, aunque ha reconocido comprender el estado emocional del colectivo tras la pérdida de varios compañeros en los últimos días. Puente ha manifestado su voluntad de abrir una negociación con los representantes de los maquinistas con el objetivo de evitar el paro o, en su defecto, lograr que pueda ser desconvocado.

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente. / KIKO HUESCA (EFE)

El debate también ha llegado a los micrófonos. En una entrevista concedida a Onda Cero, el secretario general de SEMAF, Diego Martín Fernández, ha defendido la decisión del colectivo negando que la huelga responda únicamente a un componente emocional. Según ha explicado, se trata de una decisión profesional, basada en la acumulación de avisos y problemas que, a su juicio, no han sido atendidos con la diligencia necesaria.

Desde el sindicato se insiste en que los maquinistas llevan tiempo alertando sobre incidencias en la infraestructura y reclaman un sistema más eficaz para gestionar esos avisos. Con la fecha del paro ya sobre la mesa, los próximos días serán clave para comprobar si el diálogo anunciado por el Ministerio logra frenar la huelga o si, por el contrario, el sector ferroviario se encamina hacia tres jornadas de paros que podrían marcar el mes de febrero.