La primera mascletà ha sido clásica con alguna sorpresa al ritmo «Un, dos, tres». El espectáculo la Pirotecnia Peñarroja ha tenido diez fases. Las tres primeras se han disparado de forma aérea, siguen un ritmo de menos a más sin perder la musicalidad.
El cuerpo central lo forman seis fases en la parte terrestre, acompañada con fuego aéreo. El final ha hecho vibrar a la Catedral de la Pólvora con un potente terremoto de estilo rematado con un espectacular y estruendoso bombardeo aéreo de volcanes y carcasas de trueno.












