Homenaje a Julián Carabantes en el Teatro Olympia de València
El mundo fallero rindió homenaje a Julián Carabantes en una gala llena de emoción, música y solidaridad

Hay personas que no se recuerdan solo por lo que hicieron, sino por la manera en la que consiguieron que todo pareciera más grande, más vivo, más compartido. En el mundo fallero, esas huellas no se borran con facilidad, porque se quedan en las comisiones, en los escenarios, en las anécdotas que vuelven una y otra vez y en esa forma tan valenciana de recordar desde la emoción, pero también desde la risa.

Eso es lo que ocurrió en el Teatro Olympia, donde el mundo fallero rindió homenaje a Julián Carabantes con un acto pensado para recordarlo como a él le habría gustado.

Un espectáculo con música, baile, teatro, Fallas y solidaridad

No fue una despedida solemne al uso. Fue un espectáculo con música, baile, teatro, fútbol, Fallas y solidaridad. Una gala hecha desde el cariño y construida con todo aquello que formó parte de su vida.

El homenaje llevó por lema “Va por ti nene… pero no se lo digas a nadie”. Una frase que resumía muy bien su forma de ser. Sus amigos recordaron que Julián llamaba a su gente “nene” o “nena” y que, cuando tenía algo que contar, solía rematar con ese “pero no se lo digas a nadie” que ya conocían todos. La broma, como explicaron durante el acto, era que probablemente ya se lo había contado a medio mundo.

Acto de recuerdo a Julián Carabantes con participación del mundo fallero
Amigos, falleros y representantes de distintos ámbitos recordaron la trayectoria de Julián Carabantes

Esa mezcla de humor, cercanía y ternura marcó una ceremonia que quiso celebrar su vida y no solo recordar su ausencia. Sobre el escenario se reunieron personas vinculadas al mundo de la cultura, la comunicación, la sociedad fallera y los distintos ámbitos en los que Julián dejó huella. También asistieron personalidades de varios sectores, además de amigos que compartieron con él años de fiesta, trabajo, escenarios y muchas historias.

Durante el homenaje se repasó su trayectoria desde sus primeros pasos en la falla José Benlliure, donde comenzó a participar en los playbacks. Quienes lo recordaron insistieron en que, desde el primer momento, verlo interpretar ya era un espectáculo. No solo participaba. Vivía cada número con una intensidad especial. Después llegó su etapa en la falla Barrio Beteró. Allí entró poniendo voz en off al show de los pañuelos y terminó convirtiéndose en una pieza imprescindible para muchas generaciones falleras.

Porque hablar de Julián Carabantes es hablar de playbacks falleros. Para muchos, no se entienden esos escenarios sin su nombre. Su forma de imaginar, preparar y empujar cada montaje hizo que su presencia fuera mucho más allá de una actuación concreta.

Julián era energía, idea, empuje y compañía. En el homenaje incluso se recreó una escena muy suya: ir en el coche con él, con la música a todo volumen, mientras en su cabeza ya empezaba a construir el siguiente playback.

 

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También se recordó su profunda vinculación con la Agrupación de Fallas del Marítimo, de la que fue presidente, y con su comisión, Barrio Beteró. Desde allí siempre se le ha destacado por su pasión por vivir las Fallas y por la huella que dejó en cada persona que compartió comisión con él. Su recuerdo permanece unido a esa entrega constante, a esa manera de estar siempre dispuesto y a esa ilusión que contagiaba a quienes tenía cerca.

Organizó playbacks en Benafer

Su historia también cruzó otros territorios. En Benafer, su pueblo en Castellón, también organizaron playbacks y quisieron sumarse al homenaje con palabras llenas de cariño. Era otra parte de su vida, otro lugar donde Julián dejó recuerdos y donde su forma de implicarse también fue muy reconocida.

El deporte tuvo igualmente su espacio. Durante años, Julián estuvo vinculado al Valencia Club de Fútbol como mascota en múltiples actos del club. En el homenaje, sus amigos lo recordaron con una anécdota muy suya: era, decían entre risas, la única mascota a la que todos reconocían porque muchas veces iba sin la cabeza del murciélago. Esa imagen resume también su carácter. No se escondía detrás del personaje. Era Julián, con su presencia, su forma de saludar y su capacidad para arrancar sonrisas.

Gala solidaria en memoria de Julián Carabantes en el Teatro Olympia
La recaudación del homenaje a Julián Carabantes irá destinada a la Casa Ronald McDonald de València

En el acto también participaron personas de la dirección del Valencia CF y falleras mayores de València que habían compartido momentos importantes con él.

Algunas de ellas se emocionaron al recordarlo, porque su figura formó parte de muchos recuerdos personales y colectivos. Julián no era solo alguien que pasaba por los actos. Era alguien que se quedaba en la memoria de quienes coincidían con él.

Un homenaje solidario, como Julián

La solidaridad fue otra de las claves del homenaje. La recaudación de la gala irá destinada a la Casa Ronald McDonald de València, una causa elegida porque Julián siempre fue una persona solidaria. Sus amigos explicaron que colaboraba siempre que podía y que, por eso, un homenaje en su nombre también tenía que tener esa parte de ayuda a los demás.

El recuerdo de Julián Carabantes sigue ligado a un accidente que conmocionó al mundo fallero. Falleció tras sufrir una caída mientras colocaba una senyera en la sede de la Agrupación de Fallas del Marítimo.

Su pérdida provocó una fuerte reacción en las Fallas, en el valencianismo y en muchas instituciones, que lo despidieron como un referente de entrega, pasión y compromiso con las tradiciones valencianas.

Recuerdo a Julián Carabantes durante el homenaje celebrado en el Teatro Olympia
El homenaje a Julián Carabantes reunió emoción, música y recuerdos de quienes compartieron con él su pasión por las Fallas

Sin embargo, el homenaje del Teatro Olympia quiso mirar más allá del golpe de su ausencia. Quiso reunir todo lo que él habría querido ver en un escenario. Buscó convertir el recuerdo en música, en baile, en risa, en emoción y en ayuda. Con tal de demostrar que hay personas que no se marchan del todo porque han dejado demasiadas cosas encendidas.

Y Julián, para quienes lo quisieron, sigue estando ahí. En cada playback que alguien prepara con ilusión, en cada coche con la música demasiado alta, en cada “nene” dicho con cariño. En cada falla que entiende que la fiesta también se construye con generosidad. Y en cada recuerdo que vuelve, como si él mismo lo hubiera organizado todo, pero pidiendo al final que nadie lo contara.