La borrasca Harry se ha comido kilómetros de playa de norte a sur de la Comunitat Valenciana
La borrasca Harry se ha comido kilómetros de playa de norte a sur de la Comunitat Valenciana

El paso de la borrasca Harry por la Comunitat Valenciana ha dejado este martes importantes daños en la franja litoral, con inundaciones, destrozos en infraestructuras costeras y escenas de gran impacto provocadas por una intensa marejada ciclónica. La jornada estuvo marcada por el aviso naranja de Aemet por fenómenos costeros, con vientos fuertes y olas que alcanzaron los cuatro metros de altura.

Los efectos del temporal se dejaron sentir con fuerza en numerosos municipios costeros de la provincia. Uno de los episodios más graves se vivió en Tavernes de la Valldigna. El temporal golpeó con especial virulencia: el mar derribó la terraza del primer piso de un bloque de apartamentos, que tuvo que ser desalojado de forma preventiva. En el interior había una decena de personas, que resultaron ilesas.

En las playas del sur de València —Pinedo, El Saler y el Perellonet— el agua superó la franja de arena y llegó a entrar en viviendas, especialmente en aquellas zonas sin paseo marítimo. Amplios tramos de playa como el Marenyet en Cullera, prácticamente desaparecieron y, en algunos puntos, el mar alcanzó la carretera.

Rescate en un camping de Sagunto

Especialmente complicada fue la situación en Sagunt, en las playas de Malvarrosa y Corinto de Almardà. El mar inundó parques, calles y un camping situado en primera línea. En el camping Malvarrosa, la acumulación de agua procedente tanto del mar como del marjal, que no podía desaguar por el fuerte oleaje, obligó a la Policía Local a rescatar a ocho personas con todoterrenos. Vecinos relatan momentos de angustia durante la madrugada y denuncian la desaparición de las pocas dunas que quedaban, así como la pérdida de biodiversidad y de protección natural frente a los temporales.

El oleaje también borró prácticamente las playas de El Puig y la Pobla de Farnals, donde el mar superó más de 30 metros de arenal y alcanzó los paseos marítimos, dejando la costa cubierta de rocas pese a las medidas preventivas instaladas por los ayuntamientos.

Más al sur, en la comarca de la Safor, Bellreguard observa con preocupación cómo el mar ha devorado casi toda su playa, mientras que Gandia ciudad se ha librado de daños relevantes. En contraste, municipios como Sueca y Cullera (casco urbano) han asegurado que las medidas de contención han funcionado y no se han registrado afecciones en viviendas.

Tras el paso de Harry, ayuntamientos y vecinos coinciden en un diagnóstico común: cada temporal agrava la regresión de una costa cada vez más frágil, con playas en retroceso y viviendas expuestas al mar. Las administraciones locales reclaman actuaciones estructurales urgentes para evitar que episodios como el vivido vuelvan a repetirse con consecuencias tan severas.