Guerra abierta por los Cercanías en Fallas: Gobierno, Ayuntamiento y Renfe "chocan" por los trenes de la mascletà
La Plaza del Ayuntamiento de Valencia, llena de gente con motivo de una mascletà de Fallas. / KAI FÖRSTERLING (EFE)

Las Fallas de Valencia vuelven a estar marcadas por la polémica, esta vez por la gestión de los trenes de Cercanías durante las mascletaes. La decisión de limitar la llegada de convoyes a la Estación del Norte en las horas previas y posteriores al disparo ha abierto un enfrentamiento político entre el Gobierno central, el Ayuntamiento de Valencia y Renfe, mientras los usuarios del área metropolitana esperan una solución clara.

El origen del conflicto está en las medidas de seguridad planteadas para evitar aglomeraciones en el entorno de la plaza del Ayuntamiento durante la mascletà, uno de los actos con mayor afluencia de público de las fiestas. El recuerdo del 15 de marzo del año pasado, cuando se produjo una avalancha que obligó a atender a más de un centenar de personas, llevó a los servicios municipales a plantear restricciones en la llegada de pasajeros.

En ese contexto, informes de la Policía Local y de Bomberos recomendaron limitar la llegada de trenes a la estación del Norte durante una franja horaria aproximada entre las 12:00 y las 15:00 horas. La medida pretendía evitar la concentración masiva de viajeros en la calle Xàtiva y en la zona de Marqués de Sotelo justo antes de la mascletà.

Sin embargo, la propuesta técnica ha derivado en una decisión operativa de Renfe que ha generado una fuerte polémica: los trenes de las líneas C-1 y C-2 dejarán de llegar al centro de Valencia y finalizarán su recorrido en Albal, a más de diez kilómetros de la capital. La medida ha provocado malestar entre los vecinos de las comarcas del sur de Valencia, especialmente en l’Horta Sud, ya que miles de personas utilizan estos trenes para desplazarse a diario a la ciudad y también para acudir a las mascletaes.

La postura del Gobierno y Pilar Bernabé

Ante la controversia generada, la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, ha defendido que la decisión de restringir la llegada de trenes respondía a peticiones trasladadas desde el Ayuntamiento de Valencia y avaladas por informes técnicos de seguridad.

Según ha explicado, Renfe actuó tras recibir documentación municipal en la que se pedía explícitamente limitar la llegada de trenes a la estación del Norte en determinados horarios durante la semana fallera. «Las decisiones las toman los responsables públicos», ha afirmado Bernabé, quien ha insistido en que el operador ferroviario se limitó a atender las recomendaciones remitidas por los servicios municipales.

No obstante, el Gobierno ha reconocido que la propuesta inicial ha generado un importante malestar entre los usuarios del área metropolitana y ha mostrado disposición a buscar alternativas. En una carta remitida al Ayuntamiento, Bernabé subraya el impacto que la medida ha tenido en los municipios del sur del área metropolitana. En el escrito reconoce el «profundo malestar» generado en estas localidades, donde miles de vecinos tienen arraigada la tradición de acudir a la mascletà.

La delegada también ha emplazado al consistorio a aclarar su postura si ahora considera que los trenes deben volver a llegar al centro de la ciudad. «Una vez escuchadas sus declaraciones en la jornada de hoy en la que rectifica su postura inicial […] le ruego que nos traslade por escrito dicha propuesta o acordemos convocar una Junta Local de Seguridad Extraordinaria«, señala Bernabé en su comunicación al Ayuntamiento.

La respuesta de María José Catalá insta a Renfe a plantear alternativas

El Ayuntamiento de Valencia, por su parte, ha rechazado asumir la responsabilidad de la polémica y ha señalado directamente a Renfe como responsable de buscar soluciones para los usuarios de Cercanías. La alcaldesa María José Catalá ha defendido que el consistorio trasladó en su momento un problema de seguridad detectado el año anterior, pero que la decisión final sobre el funcionamiento del servicio ferroviario corresponde al operador.

«Si Renfe considera ahora que su decisión es mejorable (cuestiones que compartimos), puesto que Albal se encuentra a una distancia más que considerable del destino de sus pasajeros, debe ser la propia compañía quien plantee alternativas y reorganice sus servicios dando alternativas razonables a sus usuarios», afirmó la alcaldesa en una carta dirigida a la delegada del Gobierno.

Catalá también ha insistido en que el Ayuntamiento no puede diseñar la operativa ferroviaria ni los itinerarios de los trenes. «Renfe tiene que hacer la propuesta y cuando la haga los técnicos, que siguen hablando continuamente, la valorarán y haremos todo lo posible», ha recalcado la alcaldesa. «Solo le pido a Renfe que haga su trabajo, que intente acercar a los pasajeros lo máximo posible y que diseñe los itinerarios de la mejor manera teniendo en cuenta las cuestiones en materia de seguridad que el año pasado pusimos sobre la mesa».

Cruce de reproches políticos

El conflicto ha ido escalando en los últimos días con intercambio de acusaciones entre las distintas administraciones, lo que ha intensificado el clima de confrontación política en plena semana fallera.

Catalá ha denunciado públicamente haber recibido descalificaciones en el marco de este debate y ha pedido rebajar la tensión. «En los últimos tres días llevo recibiendo una serie de insultos que me parecen totalmente inapropiados», ha afirmado la alcaldesa, quien pide respeto institucional para poder encontrar soluciones. «En la vida hubiera imaginado que en estas horas iba a recibir tal cantidad de insultos. Creo que no se puede hacer política así en este país».

La alcaldesa ha pedido al Gobierno que «se tranquilicen un poco y que midan las palabras». Mientras tanto, la delegada del Gobierno insiste en que el marco adecuado para resolver el conflicto sería una Junta Local de Seguridad extraordinaria, donde técnicos de todas las administraciones puedan analizar las alternativas.

Miles de pasajeros pendientes de una solución

La polémica se produce justo en los días de mayor afluencia de público en Valencia. Durante la semana fallera, Renfe ha programado 2.100 trenes de Cercanías con origen y destino en la ciudad, lo que supone más de dos millones de plazas disponibles y un incremento del 35 % respecto al servicio habitual. A ello se suman 310 servicios especiales, tanto diurnos como nocturnos, en las principales líneas del núcleo de Valencia.

Sin embargo, la falta de acuerdo sobre la gestión de los trenes durante la mascletà mantiene en el aire el desplazamiento de miles de viajeros procedentes de municipios del área metropolitana. Mientras Gobierno, Ayuntamiento y Renfe intercambian reproches y buscan una salida al conflicto, los usuarios de Cercanías siguen esperando una solución clara para poder llegar al corazón de las Fallas sin quedarse a varios kilómetros de la plaza del Ayuntamiento.