Logroño cambia el vino por la pólvora, al menos por unos días. La capital riojana se prepara para vivir un fin de semana totalmente atípico con la llegada de las Fallas, que aterrizan con todo su arsenal festivo: música, tradición y ese ambiente que mezcla calle, fuego y gastronomía como pocas fiestas en España saben hacer.
Del 10 al 12 de abril, la ciudad se va a transformar por completo. El entorno del Revellín y Valbuena será el epicentro de una celebración que promete atraer tanto a curiosos como a fieles de la cultura valenciana.
Aquí no se viene solo a mirar: se viene a comer, a escuchar mascletaes y a meterse de lleno en una fiesta que, aunque esté lejos del Mediterráneo, quiere sentirse igual de auténtica.
Todo esto forma parte de Fallers pel Món, una iniciativa nacida en Valencia que lleva años exportando las Fallas por diferentes ciudades de España. La idea es sencilla pero potente: acercar una de las tradiciones más icónicas del país a lugares donde no es habitual verla en directo. Desde 2013, este proyecto ha hecho parada en múltiples ciudades y en 2026 le toca el turno a Logroño, que se estrena como capital fallera.
Pero más allá de la fiesta, hay un dato que explica por qué este evento interesa al Ayuntamiento: el dinero. La previsión es que las Fallas de Logroño generen un impacto económico de 1,5 millones de euros, una cifra nada menor para un fin de semana.
Un gran impacto económico
El grueso de ese impacto llega directamente del turismo. Solo en alojamiento, la estimación supera los 500.000 euros. Y es que no hablamos de cuatro visitantes: unas 3.500 personas procedentes de la Comunitat Valenciana se desplazan a la ciudad para participar activamente en la fiesta.
A eso hay que sumarle el movimiento en bares, restaurantes y comercios. Degustaciones, comidas populares, con miles de raciones de paella y fideuà, y consumo constante durante tres días convierten este evento en un auténtico revulsivo económico. Traducido rápido: la fiesta deja dinero, y bastante.
Todos los actos del fin de semana fallero
El programa arranca mañana viernes con un ambiente más institucional pero ya con sabor fallero. Durante la mañana habrá visitas a colegios y centros sociales, y por la tarde empiezan los primeros pasacalles con charanga. A las 18:45 horas se realizará uno de los actos más simbólicos: la entrega de la imagen de la Virgen de los Desamparados al párroco de Santiago El Real. La jornada se completa con concurso de paellas, degustaciones y una disco móvil para cerrar el día.
El sábado ya sube el volumen. Photocall, pasacalles y recepción oficial a instituciones abren la jornada, que tiene su momento clave a las 13:30 con la Crida desde el Ayuntamiento. A las 14:00 llega la mascletà en plena plaza consistorial, uno de los platos fuertes del fin de semana. Por la tarde, comida con fideuà, ofrenda floral a la Virgen y eucaristía en la Concatedral, antes de volver a la música nocturna en la carpa.
El domingo es el gran cierre y viene cargado. Desde primera hora, horchata, juegos tradicionales como truc y parchís y ambiente de despedida. A mediodía, desfile de Moros y Cristianos y nueva mascletà. Después, turno para la paella y la música, con un extra muy valenciano: 1.500 litros de Agua de Valencia. Y por la noche, lo que todo el mundo espera: castillo de fuegos y la cremà final que pondrá el broche a un fin de semana en el que Logroño, sin duda, habrá jugado a ser Valencia.












