La clasificación de las Fallas de 2027 ha dejado una comparación que llama la atención: una comisión de Primera A destinará más dinero a su monumento grande que otra que competirá en Sección Especial. Se trata de Espartero-Ramón y Cajal, que declara un presupuesto de 107.500 euros, frente a los 100.000 euros de Ribera-Convento de Santa Clara.
La diferencia es de 7.500 euros, una cantidad que rompe con la idea de que las fallas de mayor presupuesto siempre deben estar en las categorías superiores. Sin embargo, el sistema de clasificación de la Junta Central Fallera (JCF) no funciona como un ranking económico único, sino que tiene en cuenta otros factores, entre ellos la sección que solicita cada comisión.
Dos fallas, dos secciones y una diferencia de presupuesto
Los datos aparecen en la clasificación provisional publicada por la Junta Central Fallera el pasado 19 de octubre. En ella, Espartero-Ramón y Cajal figura en Primera A con 107.500 euros, mientras que Ribera-Convento de Santa Clara aparece en Sección Especial con 100.000 euros.
La segunda presenta una particularidad añadida: se incorpora a la Sección Especial en las Fallas de 2027, después de competir en Primera A durante el ejercicio anterior. Su ascenso demuestra que la categoría no depende exclusivamente de alcanzar un determinado volumen de gasto.
De hecho, la propia Sección Especial presenta diferencias económicas importantes. Convento Jerusalén-Matemático Marzal y Monestir de Poblet-Aparici Albiñana encabezan la clasificación con 250.000 euros cada una, mientras que Ribera-Convento de Santa Clara ocupa la última posición con 100.000 euros.
¿Cómo decide la Junta Central Fallera las secciones?
La explicación está en las normas de clasificación aprobadas por la Asamblea de Presidentes de Falla. Para organizar las categorías, cada comisión comunica a la JCF la sección en la que desea participar y el presupuesto de su monumento.
La clasificación se establece mediante unos baremos económicos que fijan los límites de cada categoría. Sin embargo, estos baremos no funcionan como compartimentos completamente independientes: existen márgenes que pueden solaparse entre secciones consecutivas.
Además, las normas contemplan que se intente mantener a las comisiones en la categoría que han solicitado, siempre que su presupuesto se encuentre dentro del baremo correspondiente. Si hay más solicitudes que plazas disponibles o no se alcanza el número mínimo previsto, entran en juego los criterios de ordenación económica y los puntos obtenidos en ejercicios anteriores.
Por tanto, una falla puede tener un presupuesto superior al de otra comisión situada en una categoría más alta sin que exista ninguna irregularidad. La sección no se asigna simplemente ordenando todos los monumentos de mayor a menor presupuesto.
La Asamblea de Presidentes aprobó en mayo de 2026 mantener el sistema de baremación del ejercicio anterior, con una actualización aproximada del IPC.
El presupuesto declarado no es el gasto total de una comisión
También hay que tener en cuenta qué representan exactamente las cantidades que aparecen en los documentos de la JCF. Los importes corresponden al presupuesto declarado para construir el monumento grande y no al conjunto de gastos que afronta una comisión durante todo el ejercicio fallero.
En el proceso de clasificación, las comisiones deben comunicar el importe de sus fallas, IVA incluido. La Junta Central Fallera también contempla por separado los servicios de diseño cuando estos se contratan al margen del artista fallero.
Esta distinción es importante porque el presupuesto del monumento no equivale al coste de toda la actividad de una falla. A los gastos de construcción se suman otros conceptos relacionados con la organización de las fiestas, las actividades y el funcionamiento de cada comisión.
Así, la comparación entre Espartero-Ramón y Cajal y Ribera-Convento de Santa Clara permite comprobar que las categorías falleras no son una clasificación estrictamente económica. El presupuesto es una pieza fundamental del procedimiento, pero la sección solicitada y las normas de distribución también determinan dónde competirá cada monumento en marzo de 2027.













