Así es como quieren los valencianos que sea la nueva Plaza del Ayuntamiento

La ciudadanía elige 27 criterios a tener en cuenta en el futuro proyecto de peatonalización de la Plaza del Ayuntamiento de Valencia

Diseñar espacios donde sentarse y reunirse, aumentar el número de árboles en la plaza o asegurar recorridos a pie accesibles para atravesar la plaza, son los tres primeros criterios que han indicado los ciudadanos de valencia en el proceso participativo “Pensamos la plaza”.

En esta fase de diagnóstico han participado más de 1.200 personas y 30 entidades, que han opinado sobre la reurbanización y peatonalización de la plaza del Ayuntamiento de València. En total se han establecido 27 criterios en torno a tres ejes: red, espacio, y actividad. En el primero, se incluye la conectividad y modos de movilidad; accesibilidad; y seguridad. En el segundo, el bienestar; el verde urbano y agua; los servicios urbanos; patrimonio y paisaje; y mobiliario urbano. Y en el tercero y último, y no por ello menos importante, personas usuarias; equipamiento; actividades económicas sociales y culturales; y gestión y participación.

Se abre ahora un nuevo proceso participativo a través del cual los valencianos deberán que priorizar la importancia de cada uno de estos criterios. A través de www.valencia.es/pensem-la los ciudadanos podrán dar su opinión sobre la importancia de cada uno de los 27 criterios con sus correspondientes propuestas de mejora. Para ello, tendrán que completar un cuestionario que se ha habilitado hasta el próximo domingo 22 de diciembre.

Cuando finalice el plazo del cuestionario online se procesará la información y se elaborará un documento de criterios ciudadanos para incorporar al pliego del concurso de ideas. Desde el ayuntamiento han informado que quieren que, a finales de año o a principios de 2020, esté elaborado el documento de trabajo para incorporarlo cuanto antes al concurso de ideas.

La conclusión, como ha reconocido la concejala de Participación Ciudadana, Elisa Valía, se trata de “cinco retos a los que deberán enfrentarse los equipos redactores” y que son “la naturalización de un entorno histórico; una plaza equipada de manera flexible; un espacio accesible a dos velocidades; una oportunidad local y global; y una plaza activa, planeada y espontánea”.