Fue a mediados de enero cuando Ianula Antonio, embarazada de 22 semanas, ingresaba en el Hospital La Fe. Presentaba una neumonía bilateral derivada del coronavirus. Tras una complicación respiratoria grave, Ianula tuvo que ser ingresada en el servicio de Reanimación. Allí precisó de respiración extracorpórea por dispositivo ECMO durante casi dos semanas.

Diariamente, durante esas semanas, un equipo multidisciplinar formado tanto por especialistas en Reanimación y Neumología como por Obstetricia y Ginecología, además de personal de Enfermería, pasaba parte dos veces al día a su familia.

Tal y como afirma el doctor Alfredo Persales, director del Área Clínica de la Mujer del Hospital La Fe, «la situación era de riesgo extremo». Afectaba la gravedad de la enfermedad y las semanas de gestación. Según Perales, eran «insuficientes para una viabilidad con garantías de salud». Además, explica que «se añadía la dificultad de no poder ponerla en posición boca abajo para sus pulmones se recuperaran mejor. Sin embargo, esperábamos que mejorara su estado, al tiempo que hacíamos lo posible por su salud de la madre y el bebé».

A pesar de la gravedad, casi al término de las 37 semanas de gestación ha nacido Marcus. El pequeño ha pesado 2.800 gramos y goza de buen estado de salud. Actualmente, Ianula tiene secuelas debidas al coronavirus (molestias en las piernas). No obstante, su estado general es bueno y tanto ella como el bebé se encuentran bien.