El búnker de El Saler comienza su restauración para hacerlo visitable

La actuación se enmarca en la línea de recuperación del patrimonio y en la puesta en valor de los edificios de la memoria democrática por parte del Ayuntamiento de Valencia

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Exterior del búnker de la playa de El Saler.

La concejala de Patrimonio y Recursos Culturales en funciones, Gloria Tello, y la concejala de Pueblos de València en funciones, Consol Castillo, han visitado esta mañana la excavación arqueológica del búnker de El Saler (también conocido como «el Copón de Miaja»), que empezó el pasado 27 de mayo.

Este trabajo tiene como objetivo limpiar, conocer el estado de conservación y documentar su construcción, y así realizar el proyecto de rehabilitación pertinente. Este proyecto posterior es necesario para obtener la concesión, por un plazo de 75 años, demandada al Ministerio para la Transición Ecológica.

La concejala de Patrimonio y Recursos Culturales en funciones ha señalado que «el edificio está en gran medida enterrado por la arena de la playa y hemos tenido que contratar una empresa de arqueología para quitar esa arena y hacer un estudio del estado de la construcción, para poder llevar a cabo el proyecto de rehabilitación».

Interior del búnker de El Saler donde se están realizando las labores de reconstrucción.

Después de la limpieza, se puede ver la torre completa que tiene una profundidad de 6 metros y un diámetro de 15 metros. Está construida de hormigón y hierro y se distinguen tres escalones interiores donde se asentaba la plataforma móvil con los cañones. También uno de los corredores descubiertos es accesible por una escalera de obra que luego da paso a otro corredor. Además, se han descubierto varios grafitis conservados en las paredes de los corredores, que abarcan desde 1939 hasta 1943, dibujados a carboncillo y que representan diversos motivos: figuras humanas, animales, un barco o un avión, así como nombres de soldados.

HISTORIA DEL BÚNKER DE EL SALER

Se trata de una de las obras de ingeniería militar construidas en València en 1937, durante la Guerra Civil. El coronel Ramiro Otal Navascués, jefe de la Defensa de Costas del Mediterráneo, pidió la construcción urgente de varias estructuras para defender el frente marítimo de los ataques de los barcos franquistas y de la armada italiana y alemana. Así, se diseñó un sistema de defensa con tres núcleos de baterías principales y otras complementarias. Se tardó 8 meses en construirla y se valoró en 1.639.913 pesetas de la época.