La temperatura de una localidad se desploma hasta los -10º
Una mujer y un niño caminan abrigados por el paseo de la Malvarrosa en una imagen de archivo.

El inicio de año se ha consolidado como uno de los periodos más sensibles para la salud mental. La Sociedad Española de Psiquiatría advierte que la mayoría de los adultos (al menos un 90%) experimentan cambios en el estado de ánimo, energía y sueño con el cambio estacional. En diciembre y enero se registra un aumento significativo de problemas emocionales como ansiedad, estrés, tristeza o síntomas depresivos. Factores como la falta de luz, el estrés acumulado, los cambios en las rutinas y el impacto emocional del final de las fiestas influyen en este incremento.

A esta tendencia se suma el peso emocional y económico de la denominada «cuesta de enero», que puede actuar como disparador del malestar psicológico. Según el doctor Víctor Navalón, psiquiatra de Vithas Valencia 9 de Octubre, «enero es uno de los meses donde más se acentúan los trastornos afectivos estacionales (TAE) debido al descenso de horas de luz, y el contraste entre el periodo festivo y la vuelta a la rutina; sin olvidar las expectativas sociales y personales no cumplidas, que pueden generar frustración».

Sobre los factores que hacen de enero un mes especialmente crítico, explica el profesional que «acaban las fiestas navideñas y la vuelta a la rutina puede ser difícil de afrontar. La Navidad es un período especialmente excitante de celebraciones con amigos y familiares, y ese vacío se palpa en enero» y advierte sobre la importancia de la intervención profesional temprana «ya que, si llegamos a caer en una depresión, es clave ponerse en manos de un profesional y buscar un diagnóstico clínico para identificar el origen. No es lo mismo un trastorno afectivo estacional que una depresión mantenida».

Doctor Víctor Navalón, psiquiatra de Vithas Valencia 9 de Octubre.

El especialista también destaca la relevancia de cuidar el bienestar cerebral pues «igual que es importante cuidar nuestro cuerpo, también es esencial cuidar nuestra salud cerebral para vivir con calidad, energía y alegría».

Señales de alarma

Tal como explica el especialista, «puede ser necesario consultar con un profesional si persisten más allá de dos semanas síntomas como la tristeza continuada o sensación de vacío; irritabilidad o cambios bruscos de humor, pérdida de interés por actividades que antes resultaban agradables, incluso síntomas físicos como fatiga constante o falta de energía; alteraciones del sueño (insomnio o hipersomnia) o cambios significativos en el apetito».

No hay que olvidar los síntomas cognitivos y conductuales «ya que la dificultad para concentrarse o tomar decisiones; el aislamiento social; los pensamientos negativos recurrentes o sensación de incapacidad, también son indicadores de que algo no marcha bien», comenta el doctor Navalón. Estos indicadores coinciden con los síntomas más frecuentes recogidos en informes epidemiológicos del Ministerio de Sanidad, donde destacan los trastornos de ansiedad (106,5 casos por 1.000 habitantes), trastornos del sueño (81,6) y trastornos depresivos (47,8). 

Recomendaciones

Para prevenir el deterioro emocional en enero, el especialista sugiere adoptar hábitos protectores como salir al aire libre siempre que sea posible, ya que la oxigenación cerebral mejora el ánimo; mantener rutinas de ejercicio moderado, recuperar horarios de sueño estables; establecer metas realistas y evitar la autoexigencia excesiva, así como buscar apoyo social y compartir preocupaciones».