La plantà de 2026 ha dejado una de las imágenes más sorprendentes de la máxima categoría de las Fallas. La comisión de la Falla Cuba-Literato Azorín ha terminado plantando un monumento claramente inacabado en la Sección Especial, después de un fin de semana marcado por la incertidumbre y la preocupación entre sus falleros.
La falla, obra del artista Carlos Carsí y titulada “Passant a millor vida”, ha llegado al momento de la plantà con numerosas piezas sin rematar. Aunque el cuerpo central del monumento sí se ha colocado en su posición, con las dos figuras principales visibles, gran parte del conjunto presenta elementos incompletos o pendientes de montaje.
Durante las últimas horas antes del límite de la plantà, los miembros de la comisión observaban con inquietud el estado del monumento. Algunas piezas todavía no habían llegado al cruce de Cuba y Literato Azorín, mientras que otras permanecían sin pintar o sin los acabados previstos.
El monumento de este año sigue una estética inspirada en el Día de Muertos mexicano. Las dos figuras centrales representan a un hombre y una mujer caracterizados con maquillaje de calavera. Sin embargo, incluso estas piezas principales presentan algunos detalles por finalizar.
Ante esta situación, miembros de la comisión se pusieron en contacto con la Junta Central Fallera para conocer qué margen de actuación existía. Finalmente, el monumento ha quedado plantado en el estado en el que se encontraba en ese momento.
La imagen ha causado una triste sorpresa, ya que la comisión de Cuba-Literato Azorín es una de las históricas de la Sección Especial y ya logró el primer premio en 2016 con una obra del propio Carsí.
Más fallas afectadas por incumplimientos de artistas
La noche de la plantà también ha dejado otros episodios similares en diferentes puntos de la Comunitat Valenciana. Varias comisiones se han visto afectadas por los incumplimientos atribuidos al artista fallero Pepe Gómez, con taller en Canet d’En Berenguer.
Uno de los casos más llamativos se ha producido en la Falla Palau-la Torre de Puçol, donde el artista era responsable tanto del monumento mayor como del infantil. La comisión tuvo que trabajar contrarreloj para intentar plantar alguna estructura antes de la llegada de los jurados tras comprobar que los monumentos no habían sido entregados.
También en Moncada la Falla Badia y en Aldaia la Falla Colònia se quedaron sin su falla infantil a pocas horas de la plantà. Ante esta situación, el resto de comisiones del municipio reaccionaron con una muestra de solidaridad y aportaron ninots de sus propios monumentos infantiles para que la comisión pudiera plantar una falla simbólica.

El caso también afecta a otras comisiones como la Falla Islas Canarias-Dama de Elche en València y la Falla l’Albufera de Catarroja, donde el espacio destinado al monumento infantil llegó a permanecer vacío durante la madrugada de la plantà.
La aparición de nuevos municipios afectados amplía el alcance de un problema que, año tras año, vuelve a aparecer en el mundo fallero: monumentos que no llegan a tiempo, comisiones obligadas a reaccionar a contrarreloj y una enorme incertidumbre en una de las noches más importantes del calendario josefino.















