La magia de la infancia también ha cumplido con el ritual del fuego en la noche de la cremà. La falla “Arca. El viatge de Pepet”, primer premio de la Sección Especial Infantil de las Fallas de Valencia 2026, ha ardido poniendo el broche final a un monumento que ya forma parte de la historia reciente de la fiesta.

Minutos antes de encender la mecha, la emoción se hacía evidente entre los más pequeños de la comisión Falla Espartero-Gran Vía Ramón y Cajal, protagonistas indiscutibles de la noche. Niños y familias se reunían alrededor de la falla para despedirse de Pepet y su inseparable perro Goku, personajes que han acompañado a la comisión durante toda la semana fallera.

La cremà comenzó con un espectáculo pirotécnico adaptado al monumento infantil, dando paso a la traca que, en cuestión de segundos, prendió la estructura. Las llamas comenzaron a envolver las escenas del viaje de Pepet, ese recorrido simbólico por la infancia, la familia y las tradiciones valencianas que había conquistado tanto al jurado como al público.

Poco a poco, el fuego fue consumiendo cada detalle: las escenas narrativas, los elementos artesanales y las figuras que daban vida a esta historia entrañable. Entre aplausos y alguna lágrima, los asistentes contemplaban cómo el arte efímero se transformaba en ceniza, cerrando un ciclo tan intenso como inolvidable.

Una falla con mucho sentimiento valenciano

La obra del artista Zvonimir Ostoic, diseñada junto a Ramón Pla, no solo ha destacado por su calidad artística, sino también por su capacidad para transmitir valores. Un legado que perdurará más allá del fuego, especialmente gracias al ninot indultat infantil, salvado de las llamas y convertido ya en símbolo de estas Fallas.

Con la cremà de “Arca. El viatge de Pepet”, València despide su mejor falla infantil de 2026, cerrando una edición marcada por la creatividad, la emoción y el protagonismo de las nuevas generaciones que mantienen viva la tradición.