La falla municipal infantil de Valencia ha ardido esta noche entre aplausos y emoción, poniendo fin a varios días en los que “Valencia es mou” ha conquistado a pequeños y mayores en la plaza del Ayuntamiento. La obra, plantada por el artista Mario Pérez y diseñada por el ilustrador Paco Camallonga, se despidió envuelta en llamas tras convertirse en uno de los espacios más visitados y participativos de estas Fallas.
El monumento destacaba por su carácter didáctico y lúdico, con una gran figura central: una conductora de la EMT que simbolizaba la movilidad sostenible y la Valencia del futuro. A su alrededor, múltiples escenas invitaban a interactuar, especialmente en la parte trasera, donde juegos y personajes ayudaban a los más pequeños a aprender las paradas del metro de forma divertida.
Durante los días previos a la cremà, la falla se convirtió en un punto de encuentro para familias, vecinos y visitantes. La riqueza de detalles y la creatividad del conjunto sorprendieron incluso a la Fallera Mayor Infantil, que destacó la dificultad de elegir un elemento favorito dentro de una propuesta tan completa.
Ilusión y un reto
El debut de Mario Pérez en la plaza del Ayuntamiento ha estado marcado por la ilusión y el reto de dar forma a un proyecto que combinara arte, ciudad y educación. Y lo ha logrado con una falla que ha sabido transmitir un mensaje claro: Valencia es una ciudad en movimiento, abierta, integradora y comprometida con su entorno.
Con la cremà, las llamas consumieron no solo el monumento, sino también días de convivencia, aprendizaje y disfrute colectivo. “Valencia es mou” se despide así dejando huella, recordando que las Fallas son mucho más que tradición: son también un espacio vivo de participación y cultura compartida.












