El conocido actor de cine para adultos Nacho Vidal ha sido condenado en Valencia a tres años de prisión por un delito contra la salud pública relacionado con el tráfico de drogas. La sentencia de la Audiencia Provincial es fruto de un acuerdo entre la Fiscalía y la defensa del acusado, lo que ha permitido reducir la pena y evitar su ingreso en prisión.
La resolución establece una condena de tres años de cárcel y el pago de una multa económica de 5.800 euros. Sin embargo, el tribunal ha aceptado suspender la ejecución de la pena, lo que implica que el condenado no tendrá que ingresar en prisión siempre que cumpla una serie de requisitos durante los próximos años.
Entre las condiciones impuestas figura la obligación de no cometer nuevos delitos durante cuatro años, así como someterse a un tratamiento para abordar sus problemas de adicción. La atenuante de toxicomanía ha sido clave en el acuerdo alcanzado, al considerar que el consumo de sustancias influyó en su conducta.
Detención en una zona de ocio de Valencia
Los hechos se remontan a principios de 2025, cuando el actor fue detenido en una zona de ocio nocturno de Valencia tras ser sorprendido con una cantidad significativa de la conocida como «cocaína rosa» o tusi, una sustancia sintética cuyo consumo se ha extendido en determinados ambientes.
La intervención policial tuvo lugar en un entorno frecuentado por jóvenes, donde los agentes localizaron varias dosis de la sustancia que, según la investigación, no estaban destinadas al consumo propio. El volumen intervenido, un total de103,05 gramos, y su valor en el mercado ilícito apuntaban a una posible actividad de distribución.
Tras su detención, el caso siguió su curso judicial hasta la celebración del juicio, donde el acusado ha reconocido los hechos, facilitando así el acuerdo de conformidad con la Fiscalía.
Un historial judicial en aumento
Esta condena se suma a otros episodios recientes en la trayectoria del actor, que en los últimos años ha acumulado varios frentes judiciales. Más allá del caso por tráfico de drogas, mantiene abierta una causa especialmente delicada vinculada a la muerte del fotógrafo José Luis Abad en 2019, durante la práctica del conocido «rito del sapo bufo».
Este ritual, de origen chamánico, consiste en la inhalación de una sustancia procedente de un anfibio que contiene compuestos psicoactivos con efectos alucinógenos muy intensos. Su uso se ha popularizado en ciertos círculos como una experiencia espiritual o de expansión de la conciencia, aunque conlleva riesgos graves para la salud.
En el procedimiento judicial pendiente, se investiga la relación del actor con el fallecimiento ocurrido durante una de estas sesiones en su casa de Enguera.













