El precio del combustible se dispara: así impacta la guerra de Irán en València
Imagen de archivo de un hombre en una gasolinera. / EFE

La escalada militar en Oriente Medio tras los ataques cruzados entre Irán, Estados Unidos e Israel ya tiene consecuencias tangibles en la Comunitat Valenciana. El bloqueo del Estrecho de Ormuz —arteria por la que circula alrededor del 20% del petróleo y gas mundial— ha activado una cadena de efectos que impacta en el comercio exterior, la energía, la industria y el transporte valenciano.

La primera señal de alarma llega desde el mar. Grandes navieras como Mediterranean Shipping Company (MSC), Maersk, Hapag-Lloyd y CMA CGM han comenzado a desviar sus rutas hacia el Cabo de Buena Esperanza para evitar la zona de conflicto. El rodeo por África implica más días de tránsito, mayor consumo de combustible y un incremento inmediato de los costes operativos.

En el Puerto de Valencia, principal enclave comercial del Mediterráneo occidental y donde MSC mueve alrededor de 1,6 millones de TEU anuales, ya se están registrando cancelaciones de escalas y ajustes en los servicios. La reducción de frecuencias y el aumento de los fletes afectará tanto a las importaciones como a las exportaciones, especialmente en un territorio altamente dependiente del comercio exterior.

El azulejo, en primera línea

El sector cerámico castellonense es uno de los más expuestos. El azulejo representa aproximadamente un tercio de las exportaciones valencianas hacia Oriente Próximo. A la posible caída de la demanda se suma el encarecimiento del transporte y del gas, un factor crítico para una industria intensiva en consumo energético.

También se verán afectados sectores como la maquinaria industrial, el mueble, los productos químicos, la grifería o los medicamentos. El encarecimiento logístico erosiona márgenes y resta competitividad en mercados ya tensionados por la incertidumbre geopolítica.

Un marinero muere aplastado en el puerto de Valencia
Contenedores de una terminal del Puerto de Valencia.

Desde la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV) advierten de que, si el conflicto se prolonga, el aumento de costes podría trasladarse al conjunto de la economía a través de un repunte de la inflación, con impacto directo en el crecimiento y el empleo.

Gasóleo más caro y revisión obligatoria de tarifas

El efecto más inmediato ya se percibe en las estaciones de servicio. El precio del crudo ha repuntado en los mercados internacionales y el gas natural ha experimentado fuertes subidas. En la Comunitat Valenciana, el gasóleo se ha encarecido en torno a 15 céntimos por litro, y la gasolina alrededor de 10 céntimos, con previsiones que apuntan a subidas mayores si la tensión se mantiene.

El transporte por carretera —cuyos costes dependen entre un 35% y un 40% del combustible— activará de forma obligatoria la cláusula de revisión por variación del precio del gasóleo. Así lo recuerda la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer), que insiste en que la normativa aprobada en 2022 obliga a repercutir las subidas cuando superan determinados umbrales.

La aplicación de esta cláusula garantizará la viabilidad de las empresas transportistas, pero trasladará inevitablemente parte del sobrecoste a la cadena de suministro y, en última instancia, al consumidor final.

Riesgo de efecto dominó

La Comunitat Valenciana afronta así un escenario similar al vivido tras la invasión de Ucrania, aunque con un contexto energético más diversificado. España cuenta con reservas estratégicas y un sistema de refino avanzado, lo que podría amortiguar el impacto si la crisis es breve.

Sin embargo, si el bloqueo del estrecho se prolonga, la combinación de mayores fletes marítimos, combustible más caro y tensiones energéticas podría consolidar un nuevo ciclo de presión sobre precios, reducir el dinamismo exportador y frenar la recuperación económica.

De momento, todas las miradas del tejido empresarial valenciano están puestas en la evolución del conflicto. La duración y la intensidad de la crisis determinarán si el impacto será un sobresalto puntual o una nueva sacudida estructural para la economía autonómica.