Boceto de la falla grande de la comisión Mossén Sorell-Corona.

La Falla Corona de Valencia volverá a sorprender en las Fallas 2026 con una propuesta que rompe los límites tradicionales del monumento fallero. El artista urbano Escif, en colaboración con el reconocido artista fallero Manolo Martín, ha diseñado un proyecto que transformará la falla grande en una churrería real que funcionará durante las fiestas.

Bajo el título ‘Churros Unicornio. Más allá de lo conocido’, el proyecto plantea una reflexión artística y cultural sobre los símbolos cotidianos que forman parte del universo fallero. En este caso, la tradicional churrería que suele instalarse en las demarcaciones durante las fiestas se convierte en el elemento central del monumento, difuminando la frontera entre arte, vida cotidiana y celebración.

La propuesta vuelve a situar a la comisión Mossén Sorell–Corona, en pleno barrio del Carmen, como uno de los espacios más innovadores dentro del panorama artístico fallero. Lejos del concepto clásico de monumento estático, el proyecto plantea una instalación viva y participativa que estará activa durante toda la jornada.

Por las mañanas, la estructura funcionará como una churrería abierta al público, donde se servirán churros y habrá mesas y sillas para que vecinos y visitantes puedan sentarse, conversar y compartir el espacio. La idea es convertir la falla en un lugar de encuentro dentro de la propia demarcación, integrando la experiencia cotidiana en el propio monumento. De este modo, la obra no solo se contempla, sino que también se habita.

Según ha explicado el propio Escif al presentar el proyecto, la intención es explorar el concepto de «lo churro». «Como churro que soy, quería presentar la falla más churra que nunca se haya hecho en Valencia: el epítome de lo churro, el puesto de churros«, matiza el artista.

Un símbolo entre la realidad y la fantasía

La churrería se plantea como un símbolo cargado de significados. A través de un lenguaje cercano y reconocible, el proyecto reflexiona sobre cuestiones relacionadas con la identidad cultural, la tradición y los límites entre lo real y lo imaginado.

Entre los elementos previstos se incluye un unicornio con un cuerno en forma de churro, una imagen surrealista que refuerza ese diálogo entre lo cotidiano y lo fantástico que caracteriza muchas de las obras del artista.

El proyecto también rinde homenaje a esos espacios populares que forman parte del paisaje fallero —como los puestos de churros— pero que rara vez han sido reconocidos como parte central del monumento.

Escif y Manolo Martín repiten colaboración

La producción del monumento correrá nuevamente a cargo del taller del artista fallero Manolo Martín, consolidando una colaboración que ya dejó huella en el pasado. Ambos creadores trabajaron juntos en ‘Mai se sap’ (2022) para la propia Falla Corona, una obra que se convirtió en uno de los proyectos más comentados de aquel ejercicio fallero.

Además, el tándem formado por Escif y Martín es conocido por su trabajo en la falla municipal ‘La Meditadora’, plantada en 2020 y que terminó convirtiéndose en uno de los símbolos visuales de la pandemia del Covid-19.

Las Fallas
Falla ‘La Meditadora’ plantada en las fiestas de 2020.

Con este nuevo proyecto, la Falla Corona vuelve a reforzar su papel como uno de los grandes laboratorios creativos de las Fallas de Valencia. Durante las últimas décadas, la comisión ha apostado por propuestas experimentales que combinan arte contemporáneo, reflexión social y cultura popular.

La falla de 2026 continúa esa línea apostando por un concepto que cuestiona qué puede ser realmente un monumento fallero. Porque, como plantea el propio artista, una falla también puede ser un puesto de churros que vende churros, un unicornio con cuerno de masa frita o un espacio donde lo cotidiano y lo fantástico conviven durante unos días en el corazón de Valencia.