La tomatina tiñe de rojo Buñol
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El reloj marcaba las 10.55 horas y una carcasa pirotécnica daba el aviso que la gran batalla de tomates iba a comenzar. Y así ha sido, las calles de Buñol se han vuelto a teñir de rojo con la septuagésima segunda edición de la Tomatina, en la que se han lanzado 160.000 kilos de tomates en un hora.

Los participantes de esta fiesta -declarada de Interés Turístico Internacional- vestidos con ropa de baño, ropas viejas o disfraces, han vuelto se ha sumido en un baño vegetal a modo de guerra y convertidos en soldados.

El acto ha transcurrido sin incidencias graves destacables. De hecho, este año se ha incrementado la seguridad con un dispositivo de 700 personas y hasta cuatro controles para acceder al recinto central.

Así, Buñol, un año más, ha centrado la atención mediática e ‘in situ’ de periodistas y curiosos de todo el mundo. Si duda, una fiesta fija en el calendario del mes de agosto y una ventana de promoción para este municipio de poco más de 10.000 habitantes, que ha triplicado su población.