La huelga indefinida convocada por los principales sindicatos médicos ha comenzado este 16 de febrero con el primero de los bloques de paros previstos hasta el mes de junio. La convocatoria marca un nuevo punto de inflexión en el conflicto abierto entre el colectivo facultativo y el Ministerio de Sanidad a raíz del borrador del nuevo Estatuto Marco, la norma que pretende actualizar el régimen laboral del personal sanitario vigente desde 2003.
Durante esta primera semana, del 16 al 20 de febrero, los médicos están llamados a secundar los paros en todo el país, con servicios mínimos establecidos por las comunidades autónomas para garantizar la atención urgente. La huelga se repetirá en semanas concretas de los próximos meses —del 16 al 20 de marzo, del 27 al 30 de abril, del 18 al 22 de mayo y del 15 al 19 de junio— como parte de una estrategia de presión progresiva que podría intensificarse si no se producen avances en la negociación.
El Comité de Huelga está integrado por organizaciones representativas del ámbito médico, entre ellas la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), Metges de Catalunya, el Sindicato Médico Andaluz y la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid. Estas entidades sostienen que el borrador del Estatuto Marco no reconoce las particularidades del ejercicio médico y diluye sus reivindicaciones en una regulación común para todas las categorías sanitarias.
La regulación de las guardias en el puto de mira
Entre los principales puntos de fricción se encuentran la regulación y retribución de las guardias, la jornada laboral efectiva, el cómputo de horas extraordinarias, la jubilación anticipada y parcial, así como el reconocimiento de la responsabilidad clínica y la prolongada formación especializada que exige la profesión. Los sindicatos defienden la necesidad de un estatuto propio para el colectivo facultativo que contemple un marco de negociación específico y diferenciado.
Desde las organizaciones médicas insisten en que la huelga no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para abrir una negociación real. Argumentan que el sistema sanitario público atraviesa una situación de sobrecarga estructural, con plantillas ajustadas, dificultades para cubrir plazas en determinadas especialidades y territorios, y un incremento sostenido de la demanda asistencial. A su juicio, el nuevo Estatuto Marco debería servir para corregir estos desequilibrios y mejorar la fidelización y retención del talento médico.

Por su parte, el Ministerio de Sanidad defiende que el texto incorpora avances relevantes, como la implantación de la jornada laboral de 35 horas semanales y mejoras en las condiciones de jubilación. El departamento subraya que mantiene abiertas las vías de diálogo y recuerda que muchas de las cuestiones organizativas y retributivas dependen en última instancia de las comunidades autónomas, responsables de la gestión sanitaria.
El inicio de los paros abre ahora un escenario de incertidumbre en el sistema sanitario público. Aunque los servicios mínimos garantizarán la atención urgente y hospitalaria, la actividad ordinaria podría verse afectada en consultas, intervenciones programadas y pruebas diagnósticas. Todo dependerá del seguimiento que registre la convocatoria en las distintas comunidades y de la evolución de las negociaciones en las próximas semanas.










