España permanece conmocionada por el grave accidente ferroviario ocurrido en Urda, en la provincia de Toledo, tras la colisión entre dos trenes de alta velocidad, uno de Renfe y otro de Iryo. El siniestro ha dejado decenas de víctimas mortales y numerosos heridos, mientras los equipos de emergencia continúan trabajando en la zona y las autoridades tratan de esclarecer las circunstancias de lo sucedido.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha cancelado su agenda y se ha desplazado hasta Toledo, donde ha comparecido junto al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Durante su intervención, Sánchez ha trasladado sus condolencias a las víctimas y sus familiares y ha anunciado tres días de luto oficial, los próximos 29, 30 y 31 de octubre, en señal de duelo por la tragedia.
«España está de luto, hay mucho dolor», ha manifestado el jefe del Ejecutivo, que ha garantizado que se actuará con contundencia si la investigación acredita la existencia de negligencias. Sánchez también ha calificado de «inasumible» que España registre dos accidentes ferroviarios de alta velocidad en menos de un año y ha defendido la necesidad de esclarecer lo ocurrido y depurar las posibles responsabilidades.
Óscar Puente ofrece una primera reconstrucción del accidente
Antes de la comparecencia de Sánchez en Toledo, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha comparecido en el Centro de Control de Adif en Atocha para explicar los primeros datos recopilados sobre el accidente.
Puente ha expresado su consternación por las víctimas y sus familias y ha advertido de que se trata de uno de los momentos más duros que puede afrontar un responsable público. «No voy a decir buenos días. Los días no tienen nada de bueno», ha señalado al comienzo de su intervención.
Según la reconstrucción preliminar expuesta por el ministro, el accidente se produjo alrededor de las 8:53 horas, cuando un tren AVE de Renfe impactó contra un convoy de Iryo que se encontraba detenido en la vía. Puente ha explicado que un fallo en el sistema de señalización LZB habría provocado la detención de varios trenes en el tramo afectado.
El ministro ha indicado que, tras las comunicaciones entre los trenes y el centro de control, se autorizó a reanudar la marcha al convoy de Renfe. Según su relato, el AVE recorrió aproximadamente 25 kilómetros antes de alcanzar al tren de Iryo, que permanecía detenido.
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Puente ha calificado de «prácticamente inverosímil» un accidente por alcance de estas características en la red ferroviaria española y ha considerado «inexplicable» la decisión de autorizar la reanudación de la marcha en las circunstancias descritas. Ha precisado, no obstante, que la investigación deberá determinar cómo se desarrollaron exactamente los hechos y si existieron responsabilidades.
El titular de Transportes ha insistido en que la información expuesta corresponde a los datos preliminares recopilados durante la mañana y que será la investigación la que determine las causas definitivas del siniestro.
La circulación ferroviaria continúa condicionada
El accidente ha obligado a interrumpir la circulación de alta velocidad en el corredor entre Madrid y Andalucía, mientras los servicios de emergencia atienden a los afectados y se evalúan los daños en la infraestructura.
Los viajeros con desplazamientos previstos deben consultar las actualizaciones de Adif y de las compañías ferroviarias para conocer posibles cancelaciones, modificaciones de horarios y alternativas de transporte.
Mientras continúan las labores de asistencia, el Gobierno ha situado entre sus prioridades la atención a las víctimas y sus familias, el esclarecimiento de las causas del accidente y la determinación de las posibles responsabilidades. La investigación deberá establecer si los fallos técnicos y las decisiones operativas descritas en las primeras comparecencias fueron determinantes en la tragedia.













