La dana Adam ha vuelto a golpear la Comunitat Valenciana con lluvias torrenciales, inundaciones y miles de personas afectadas. Sin embargo, el balance de víctimas mortales es muy diferente al de la catástrofe del 29 de octubre de 2024, cuando fallecieron 233 personas en la provincia de Valencia. Casi dos años después, las asociaciones de víctimas de aquella tragedia consideran que la gestión de la nueva emergencia demuestra la importancia de avisar a tiempo a la población y adoptar medidas preventivas.
En declaraciones a la Agencia EFE, representantes de tres asociaciones han valorado la respuesta de las administraciones ante la dana Adam. Aunque reconocen diferencias en la actuación de los servicios de emergencia, coinciden en que las medidas adoptadas durante este último episodio ponen de manifiesto las carencias que, a su juicio, existieron en octubre de 2024.
La comparación no puede limitarse, sin embargo, al número de fallecidos. La distribución de las precipitaciones, las características de las cuencas afectadas y la exposición de la población también fueron diferentes. A estos factores meteorológicos y geográficos se suma la actuación institucional, especialmente en lo relativo a las alertas, la coordinación y las restricciones de movilidad.
«Todo lo que se podía haber hecho en 2024 no se hizo»
La presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la Dana de 2024, Rosa Álvarez, considera que la respuesta ante la dana Adam evidencia que existían mecanismos de protección que podrían haberse utilizado durante la tragedia de hace dos años.
«No es que hayamos aprendido la lección, simplemente lo único que han hecho es aplicar los protocolos que existían y que ya se habían aplicado en la dana de 2019«, ha señalado a EFE, en referencia a las inundaciones que afectaron a la Vega Baja alicantina.
Álvarez reconoce que en esta ocasión «se ha mejorado bastante» en la emisión de alertas y destaca que los responsables de emergencias se reunieron antes de que llegara la fase más grave del temporal. En su opinión, esa anticipación «ha dejado en evidencia que todo lo que se podía haber hecho en 2024 no se hizo».
La representante de las víctimas recuerda que el 29 de octubre de 2024 muchas familias desconocían la gravedad de lo que estaba sucediendo y la extensión de las inundaciones. También ha criticado la gestión de los recursos disponibles durante aquella jornada y ha asegurado que una alerta temprana «hubiera salvado el 99 por ciento de las vidas». Se trata de una valoración de Álvarez, no de una estimación acreditada sobre cuántos fallecimientos podrían haberse evitado.
Las asociaciones destacan que esta vez «no se ha minimizado el riesgo»
La presidenta de la Associació de Víctimes de la Dana de 2024, Mariló Gradolí, sitúa una de las principales diferencias en la forma de comunicar el peligro a los ciudadanos. Según ha explicado a EFE, durante la dana Adam «no se ha minimizado el riesgo, como se hizo en la dana de 2024». Para Gradolí, trasladar a la población la gravedad de las previsiones ha sido fundamental para que los vecinos pudieran adoptar medidas de protección.
La representante también ha respondido a las declaraciones de la vicepresidenta de la Generalitat, Susana Camarero, sobre las lecciones aprendidas tras la tragedia anterior. «Faltaría más que después de lo que hemos vivido no se aprendiera nada», ha manifestado. No obstante, considera que el aprendizaje en materia de emergencias debe ir acompañado de una asunción de responsabilidades por lo ocurrido en 2024.

«Han aprendido sí, pero no han asumido responsabilidades», ha lamentado Gradolí, quien reconoce que las imágenes de las inundaciones de la Safor y la Marina Alta han reavivado el sufrimiento de quienes perdieron a sus familiares hace casi dos años.
De las alertas tardías de 2024 al confinamiento preventivo de 2026
La gestión de los avisos a la población constituye una de las diferencias más visibles entre ambos episodios. Durante la dana del 29 de octubre de 2024, el mensaje de emergencia ES-Alert se envió a las 20:11 horas, cuando numerosas localidades valencianas ya sufrían inundaciones de consecuencias devastadoras.
En cambio, ante la dana Adam, las administraciones activaron mecanismos de seguimiento y coordinación con antelación. Durante el episodio se decretó el confinamiento preventivo de 145 municipios de Valencia y Alicante para reducir los desplazamientos y evitar que los ciudadanos quedaran expuestos a las crecidas.
La vicepresidenta de la Asociación de Víctimas y Damnificados por la Dana de Valencia de 2024, Elisabeth González, considera que la diferencia en la actuación institucional ha sido evidente. «Lo que no se hizo hace dos años, se ha hecho ahora», ha afirmado a EFE.
González destaca las reuniones previas de coordinación y los avisos enviados a la población, frente a lo sucedido en octubre de 2024, cuando, según recuerda, la reunión del dispositivo de coordinación de emergencias no comenzó hasta las cinco de la tarde. En su opinión, el Gobierno valenciano «ha evidenciado que una buena coordinación y un trabajo como corresponden salvan vidas».
Dos danas con lluvias extremas, pero con características diferentes
Además de la gestión institucional, los dos temporales presentan diferencias meteorológicas importantes que ayudan a entender por qué sus consecuencias no han sido idénticas. En octubre de 2024, las precipitaciones más intensas se concentraron en amplias zonas del interior y el prelitoral valenciano. En Turís, Aemet registró aproximadamente 771 litros por metro cuadrado en 24 horas, con una intensidad extraordinaria que contribuyó a provocar avenidas e inundaciones en numerosos municipios.
La dana Adam, por su parte, ha afectado especialmente a la Safor y la Marina Alta, con acumulados superiores a los 600 litros por metro cuadrado en algunos puntos y registros aún mayores en determinadas estaciones.
La localización de las lluvias y las características de los cauces condicionan el recorrido del agua, la rapidez de las crecidas y las zonas que pueden quedar inundadas. Por ello, aunque ambos episodios hayan registrado cantidades extraordinarias de precipitación, no son directamente equivalentes.
La diferencia en el número de víctimas no puede atribuirse exclusivamente a una sola causa. No obstante, las asociaciones consideran que la anticipación de los avisos y la adopción de medidas preventivas han marcado un cambio importante en la respuesta ante las inundaciones.
Las víctimas de 2024 se solidarizan con los afectados por Adam
Más allá de las valoraciones sobre la gestión de las emergencias, las asociaciones han trasladado su cercanía a los vecinos que han sufrido las consecuencias del último temporal. Elisabeth González ha explicado que los damnificados de 2024 se sienten «bastante identificados» con quienes ahora intentan recuperar sus viviendas y pertenencias, porque conocen las consecuencias de perderlo todo de forma repentina.
Por ello, su asociación está recogiendo materiales para enviar esta semana a las localidades afectadas por la dana Adam. Entre los productos que esperan entregar figuran deshumidificadores, palas y equipos de limpieza.
Casi dos años después de la tragedia de octubre de 2024, las asociaciones mantienen sus reivindicaciones y reclaman que la prevención, la información a la ciudadanía y la coordinación institucional sean prioridades permanentes. Para sus representantes, lo ocurrido durante la dana Adam demuestra que las decisiones adoptadas antes de una emergencia pueden resultar determinantes para proteger a la población.















