Detectar cuándo un vehículo emite más gases contaminantes de lo esperado. Contribuir a que las normativas europeas reflejen mejor lo que los vehículos contaminan realmente cuando circulan por carretera. Este es el objetivo de un estudio de la Universitat Politècnica de València (UPV). Analiza datos reales de conducción para evaluar nuevas herramientas de monitorización de emisiones. Sus resultados se han publicado en Transportation Research Part D: Transport and Environment. El responsable es Carlos Guardiola, investigador del Departamento de Máquinas y Motores Térmicos de la UPV y líder del estudio.
Detectar cuándo un vehículo emite más de lo esperado
En concreto, el equipo de la UPV ha estudiado la relación entre la cantidad de óxidos de nitrógeno (NOx) emitida y el combustible consumido. Uno de los nuevos indicadores contemplados por Euro 7, la nueva normativa europea que regula las emisiones contaminantes de los vehículos. Ademñas, refuerza su seguimiento durante su vida útil.
Los investigadores evaluaron este indicador con datos obtenidos en carretera de un vehículo diésel Euro 6d-Temp. El estudio demuestra que analizar la información acumulada durante distancias más largas ayuda a distinguir un problema del sistema anticontaminación de episodios puntuales de emisiones elevadas provocados por determinadas condiciones de conducción.
“Esta diferencia es importante. Que un vehículo registre valores elevados durante un trayecto concreto no significa necesariamente que exista un problema en su sistema anticontaminación. Un recorrido urbano corto, circular a baja velocidad o determinadas condiciones de funcionamiento pueden provocar incrementos temporales que deben interpretarse correctamente”, señala Carlos Guardiola.
Normativas más próximas a lo que ocurre en carretera
El estudio se enmarca en el proyecto MUSE (Multi-sensor layout architecture for advanced emission monitoring in connected fleets), financiado por la Agencia Estatal de Investigación, que aprovecha los sensores y la conectividad de los vehículos para mejorar la monitorización de las emisiones.
Según destaca el equipo de la UPV, la implantación de Euro 7 y de los nuevos sistemas de monitorización a bordo permitirá disponer progresivamente de más información sobre las emisiones de los vehículos durante su uso cotidiano. Estos datos pueden ayudar a detectar mejor comportamientos anómalos y, al mismo tiempo, conocer en qué situaciones los procedimientos de homologación representan con menor precisión lo que sucede en carretera.
“Nuestro objetivo es aportar evidencia obtenida directamente en carretera que contribuya a mejorar los sistemas de vigilancia y a desarrollar futuras normativas de emisiones cada vez más ajustadas a lo que los vehículos emiten realmente”, concluye Carlos Guardiola.














