¿Cuándo acabará la ola de calor en la Comunitat Valenciana?
Termómetro de la calle marca 40 grados en una imagen de archivo. / MARÍA JOSÉ LÓPEZ (EUROPA PRESS)

Las olas de calor en Valencia podrían ser tres veces más largas en 2050. Además, las temperaturas máximas en la ciudad podrían incrementarse entre 3,3° y 4,2º en los próximos 25 años en caso de que las emisiones de CO2 se mantengan y no se adopten medidas de mitigación.

Así se extrae de un análisis realizado por AXA Climate sobre los riesgos y la adaptación climática de la ciudad de Valencia. En él se concluye que los episodios de calor intenso durarán más tiempo, con más de dos meses de temperaturas muy incómodas en los próximos 25 años. En este sentido, se prevén 62 días calurosos adicionales al año (pasando de 36 a 98) en comparación con el periodo 1971-2000. Y también se estiman 57 noches cálidas adicionales (de 36 a 93) en 2050 respecto al mismo periodo.

«Los efectos del incremento de la temperatura tiene importantes efectos en la salud de las personas, la seguridad y productividad de los trabajadores, así como en el desarrollo económico», afirma Josep Alfonso, director general de la Fundación AXA. «En este sentido es fundamental el trabajo de prevención que están realizando las entidades públicas, empresas y los ciudadanos de forma individual», añadía.

Estas temperaturas se verán acentuadas por el efecto isla de calor urbana, que se produce cuando los materiales (asfalto, hormigón, edificios, etc.) absorben y retienen el calor durante el día y lo liberan lentamente durante la noche. Sea cual sea la temperatura oficial de la ciudad en un momento dado, este efecto podría incrementar localmente una temperatura entre +2 y +5°C adicionales.

Principales impactos para las empresas

Con veranos más calurosos, una empresa cuyos empleados realizan trabajos físicos se expone a pérdidas de productividad y accidentes. Esta pérdida de productividad por calor extremo afectaría particularmente a aquellos trabajadores que realizan esfuerzos físicos considerables, ya que se exponen a más accidentes laborales, a interrupciones más frecuentes en sus tareas y a hasta a lesiones crónicas en los riñones.

Se estima que, con un aumento de 4° de temperatura, un trabajador pierde al menos media jornada de trabajo por semana. Además, el calor extremo altera las funciones cognitivas y perturba el sueño provocando un alza de 17% en los accidentes laborales por confusión mental y pérdida de coordinación.

El aumento del estrés térmico evidencia que la ciudad aún no está preparada para afrontar olas de calor prolongadas, lo que podría afectar tanto a la población como a la economía local.

Efectos sobre la salud de los valencianos

En lo que respecta a los efectos sobre la salud, las olas de calor afectan, especialmente, a personas con menor capacidad de regulación térmica o mayor exposición, como mayores, niños pequeños, enfermos crónicos y población en situación de vulnerabilidad social.

El aumento de los golpes de calor provoca un agravamiento de las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, especialmente en las personas mayores y los trabajadores expuestos (obras, puertos, industria). Además, las olas de calor prolongadas pueden reducir el bienestar, afectar al sueño y limitar las actividades al aire libre, lo que repercute indirectamente en el turismo y el comercio local.

VALÈNCIA, 22/06/2026.- Una joven se refresca en el estanque de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. EFE/ Kai Försterling
Una joven se refresca en el estanque de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. / KAI FÖRSTERLING (EFE)

Industria automovilística y los astilleros, vitales en la actividad económica de la ciudad, también se verían afectados. El calor puede reducir la productividad en las cadenas de montaje y en los astilleros, aumentar el consumo de energía para aire acondicionado y ventilación, y crear limitaciones para la logística interna.

En lo que respecta a la agricultura, el cambio en la estacionalidad, así como los episodios más intensos y frecuentes (calor, pero también, inundaciones, sequías, lluvias), están obligando ya a los agricultores de la comunidad valenciana a adaptarse para no perderlo todo.

Por otra parte, el calor extremo y las mareas fuertes pueden complicar las operaciones portuarias, el almacenamiento o la manipulación de bienes de consumo. Finalmente, las carreteras, las vías férreas y las vías portuarias pueden sufrir dilataciones, grietas o interrupciones puntuales, lo que afecta a la cadena logística.

¿Cómo poder actuar ante las nuevas olas de calor?

Las empresas valencianas tienen un rol fundamental y herramientas accesibles para actuar con protocolos de seguridad laboral que deben incluir campañas de sensibilización, material de protección frente al calor, reorganización de los horarios y de los espacios de trabajo, planes de contingencia en caso de fallas en los sistemas de refrigeración o eléctricos y remodelaciones en edificios que reduzcan la absorción del calor.

Finalmente, AXA Climate insiste en su análisis en la importancia de trabajar en dos frentes: adaptación y mitigación. En lo que respecta a la adaptación, advierte de la necesidad de analizar los riesgos actuales y sus proyecciones futuras para anticiparse todo lo posible. En este sentido, la acción preventiva es siempre más eficiente que la acción correctiva. Y en cuanto a la adaptación, ésta sólo funciona cuando es compartida.