El 11 de abril de 2026 quedó grabado para siempre en la memoria de Borja y de su mujer, Ana. Lo que debía ser el viaje más especial de sus vidas, apenas unas semanas después de darse el «sí, quiero», terminó convirtiéndose en una lucha por sobrevivir cuando un tiburón le atacó durante una actividad acuática en las Islas Maldivas. La gravedad de las heridas obligó a los médicos a amputarle una pierna para salvarle la vida, una decisión que dio la vuelta a España y que convirtió su historia en uno de los sucesos más impactantes de los últimos meses.
Desde entonces, el joven médico alicantino ha compartido con miles de personas el proceso de una recuperación tan dura como esperanzadora. Ha mostrado sus primeros ejercicios de rehabilitación, su regreso al mar para vencer el miedo y los primeros pasos con una prótesis. Sin embargo, hasta ahora nunca había hablado del momento que más le costaba recordar: el instante en el que despertó después de la operación y comprendió que su vida había cambiado para siempre.
Ese episodio, que durante meses había permanecido en la intimidad de su familia, es el eje del último vídeo que ha publicado en Instagram bajo el título «El día que desperté y descubrí que me faltaba una pierna», un testimonio que ya ha emocionado a miles de personas por medio de las redes sociales.
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Una decisión para seguir viviendo
En el vídeo, Borja retrocede hasta las horas posteriores al ataque, cuando era trasladado de urgencia a un hospital de Malé. El dolor era insoportable y la incertidumbre absoluta, pero asegura que, incluso en medio del caos, había una idea que tenía completamente asumida. «Me lo pregunté muchas veces. Aun así, lo tenía claro: lo importante era seguir vivo», explica.
Consciente de que los médicos podían verse obligados a tomar una decisión extrema para salvarle la vida, pidió a su mujer que trasladara un mensaje muy claro al equipo sanitario antes de entrar en quirófano. «Si tienen que tomar una decisión para salvarme, que no lo duden», narra el joven.
Aquellas palabras fueron pronunciadas antes de someterse a una compleja intervención quirúrgica. El dolor, el miedo y la incertidumbre marcaron unas horas en las que la prioridad dejó de ser salvar la pierna para convertirse, simplemente, en seguir con vida.
Cuando despertó un día después encontró junto a su cama a su mujer y a Yigit, uno de los enfermeros que le acompañaba y con quien acabaría forjando una estrecha amistad. Borja no necesitó grandes explicaciones para entender lo ocurrido. «No tengo pierna, ¿verdad?«, les preguntó. Ana confirmó lo que él ya intuía: la amputación era un hecho.
Lejos de reaccionar con rabia, el alicantino asegura que respiró profundamente y respondió con una frase que hoy se ha convertido en el símbolo de su recuperación: «Perfecto, estoy vivo». Borja reconoce que ese fue el instante en el que comprendió realmente la dimensión de lo sucedido. Hasta entonces toda su energía había estado centrada en sobrevivir al ataque, pero al despertar entendió que tendría que aprender a convivir con una nueva realidad. «Era algo que iba a formar parte de mi vida para siempre«, explica en el vídeo.
Del miedo al mar a volver a caminar
Tras permanecer 18 días ingresado en un hospital de Maldivas, Borja fue trasladado a España en un avión medicalizado acompañado por un equipo sanitario. Desde entonces, ha iniciado un largo proceso de rehabilitación que ha querido compartir a través de sus redes sociales.
Uno de los episodios más significativos llegó semanas después, cuando decidió regresar a la playa. El simple hecho de acercarse al agua suponía enfrentarse a uno de los mayores traumas que le había dejado el ataque. «Me aterrorizaba mirar al agua y ver cualquier tipo de pez o notar cualquier cosa rozándome, pero me he dado cuenta de que enfrentarse cuanto antes a todas aquellas situaciones que te horrorizan es una de las mejores cosas que puedes hacer para superar tus miedos», confesó entonces.
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Poco después comenzó otra etapa decisiva: la adaptación a su primera prótesis. A principios de julio compartía la emoción de alcanzar uno de los objetivos que llevaba meses imaginando. «Hoy alcanzo uno de los primeros grandes objetivos de este camino», escribía junto a las imágenes de sus primeros pasos.
Días más tarde explicaba que el proceso de adaptación comienza mucho antes de colocarse la prótesis definitiva y agradecía el trabajo de fisioterapeutas, rehabilitadores y ortopedas que le acompañan en un camino que él mismo ha bautizado como «Road to Paralympics», reflejando su intención de convertir la tragedia en un nuevo reto deportivo y personal.
Un mensaje que ha trascendido la tragedia
El último vídeo publicado por Borja no pone el foco en el ataque del tiburón, sino en la actitud con la que decidió afrontar todo lo que vino después. Lejos de transmitir resignación, el médico insiste en que la amputación no supone el final de su historia. «La vida sigue siendo maravillosa. Quizás se cerraron algunas puertas, pero tengo claro que se abrirán muchas otras», afirma.
Su relato concluye con una reflexión que resume el cambio de perspectiva que ha experimentado desde aquel 11 de abril y que explica por qué miles de personas siguen hoy su recuperación casi como si fuera la de un amigo. «Por todo eso sigo dando gracias a Dios«, cierra en uno de sus vídeos.











