El próximo 12 de agosto tendrá lugar un eclipse total de sol. Sin embargo, aunque el ambiente se oscurezca y el sol parezca menos intenso, la radiación ultravioleta e infrarroja continúa siendo dañina para el ojo y la observación sin protección puede causar lesiones graves.
Un fenómeno con riesgos para la vista
«La radiación que existe durante un eclipse puede provocar una lesión fotoquímica o térmica, algo que puede causar daños permanentes en nuestra visión. Este riesgo existe tanto si se mira al sol sin protección a simple vista como si se utilizan métodos inadecuados«, explica el Dr. Jesús Merayo, Director del Instituto Universitario Fernández-Vega.
El sol emite una radiación peligrosa incluso cuando está parcialmente cubierto por la luna. «La radiación ultravioleta puede lesionar las células de la retina, mientras que la infrarroja puede dañar los tejidos del ojo. Este daño puede pasar desapercibido porque la retina apenas tiene receptores del dolor, lo que hace que muchos no relacionen los síntomas con la exposición al eclipse«, explica el doctor.
Síntomas y señales de alarma
Los síntomas pueden aparecer horas o incluso días después de la exposición. Las señales de alarma más habituales son la visión borrosa, la aparición de una mancha central, la distorsión de las líneas y la dificultad para leer o enfocar.
Ante cualquiera de estos signos, se recomienda acudir cuanto antes al oftalmólogo. La mejor opción es la prevención, ya que las lesiones pueden ser irreversibles.
¿Cómo ver el eclipse de forma segura?
La única opción para la observación directa es utilizar gafas de eclipse homologadas que cumplan la norma ISO 12312-2:2015, comprobando que el filtro esté en perfecto estado y desechándolo si está rayado o deteriorado. Incluso con protección homologada, se aconseja mirar durante periodos breves (alrededor de 30 segundos) y realizar descansos.
«No debe mirarse el eclipse con gafas de sol convencionales, por oscuras que sean. Tampoco son seguros los métodos caseros como las radiografías, cristales ahumados o filtros improvisados, ya que pueden reducir el deslumbramiento, pero no bloquean la radiación que daña la retina», advierte el doctor Jesús Merayo.
En el caso de un eclipse total, la protección solo puede retirarse durante la fase de totalidad. En cuanto reaparece el primer borde brillante, las gafas deben colocarse de inmediato. Se recomienda que los niños observen el eclipse siempre con supervisión adulta, ya que un gesto breve de mirar sin filtro puede ser suficiente para producir un daño ocular irreversible.















