El primer discurso de un Papa en el Congreso deja un mensaje claro: “Hace falta una renovación moral”
El Papa León XIV en su intervención en el Congreso de los Diputados. / VATICAN MEDIA

La visita del papa León XIV a España ha vivido este lunes uno de sus momentos más relevantes con su intervención en el Congreso de los Diputados, la primera de un pontífice en el Parlamento español. En un discurso de marcado contenido social, político y moral, el Pontífice ha pedido a los representantes públicos que impulsen una «renovación moral» de la vida pública, reclamando una política centrada en el bien común y lanzando mensajes especialmente contundentes sobre la defensa de la vida humana.

La intervención, de alrededor de media hora, ha tenido lugar apenas unos minutos después de que el Santo Padre mantuviera un encuentro privado con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una reunión que se ha prolongado durante unos veinte minutos. Tras ese encuentro institucional, León XIV se ha desplazado al Palacio de las Cortes para protagonizar una cita histórica: la primera visita de un Papa al Congreso de los Diputados español.

A su llegada ha sido recibido por la presidenta del Congreso, Francina Armengol, el presidente del Senado, Pedro Rollán, y otras autoridades del Estado. Tras su discurso, el hemiciclo ha respondido con una larga ovación histórica que se ha prolongado durante alrededor de siete minutos.

El Papa León XIV y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el encuentro de este lunes. / VATICAN MEDIA

“Hace falta una renovación moral”

Uno de los momentos centrales de la intervención ha llegado en el tramo final del discurso, cuando el Pontífice ha vinculado directamente la acción política con la necesidad de recuperar referencias éticas comunes. Tomando como referencia el lema de su viaje apostólico ‘Alzad la mirada’, León XIV ha invitado a los parlamentarios a elevar la mirada más allá de la gestión inmediata y de la confrontación partidista.

«Les invito a alzar, pues, la mirada: no para alejarse de la realidad, sino para recordar que toda decisión de las autoridades públicas toca personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír», ha señalado.

El Papa ha añadido que «junto a las respuestas técnicas y las reformas legales, hace falta también una renovación moral«, una de las frases que más impacto ha tenido durante su intervención. «España puede ofrecer mucho en este camino. Cuenta con una lengua que une continentes; una tradición cultural, jurídica y espiritual que ha sabido poner en diálogo fe y razón, derecho y conciencia, unidad y pluralidad. Esta experiencia histórica recuerda también el valor de la concordia y del esfuerzo paciente por construir una convivencia pacífica y justa», ha recalcado.

Durante buena parte del discurso, León XIV ha insistido en que la política debe orientarse hacia el bien común y ha alertado de los riesgos de una sociedad dominada por intereses particulares o por una creciente fragmentación social. También ha reclamado que la pluralidad política no derive en una «descalificación permanente del adversario» y ha defendido el diálogo como herramienta imprescindible para la convivencia democrática.

Defensa de la vida y crítica a la cultura del descarte

Otro de los bloques más destacados ha sido el dedicado a la defensa de la vida humana, donde León XIV ha realizado algunas de las afirmaciones más contundentes de su visita a España. El Pontífice ha alertado sobre lo que define como una «cultura del descarte» y ha cuestionadoel futuro de las sociedades que dejan sin protección a los más vulnerables.

«La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización», ha recalcado. A continuación, ha defendido que «toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia».

«Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona. Por eso, la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad», ha recordado.

Sin mencionar expresamente leyes concretas, sus palabras han sido interpretadas como una crítica a prácticas como el aborto o la eutanasia, al insistir en la protección del niño no nacido, los ancianos, los enfermos y las personas dependientes. Además, el Papa ha sostenido que la grandeza moral de una nación se mide por su capacidad de proteger precisamente a quienes atraviesan situaciones de mayor fragilidad.

Familia, migración, libertad religiosa y paz

El discurso también ha abordado otros asuntos de gran relevancia social. El Pontífice ha reivindicado el papel de la familia como «fundamento natural de la comunidad» y como el primer espacio donde se aprenden valores esenciales para la convivencia. Asimismo, ha defendido el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas.

Otro de los capítulos destacados ha estado dedicado al fenómeno migratorio. León XIV ha pedido una respuesta basada en la dignidad humana, la acogida respetuosa y la integración, pero también en la lucha contra las causas que obligan a millones de personas a abandonar sus países.

Ovación al Papa tras su discurso en el Congreso de los Diputados.
Ovación al Papa tras su discurso en el Congreso de los Diputados.

En materia internacional, el Pontífice ha mostrado su preocupación por el rearme en distintas regiones del mundo defendiendo que la paz solo puede construirse mediante el diálogo, la diplomacia y el respeto al derecho internacional. También ha alertado sobre los riesgos éticos asociados al uso de la inteligencia artificial en el ámbito militar.

La libertad religiosa ha ocupado igualmente una parte importante de la intervención. León XIV ha defendido que la fe no puede ser relegada del espacio público y ha reclamado garantías para que creyentes y comunidades religiosas puedan desarrollar libremente su actividad dentro de una sociedad democrática.

Con un mensaje final de esperanza, el Pontífice ha animado a España a seguir siendo «tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza», cerrando así una intervención histórica con un claro llamamiento a recuperar el sentido ético de la acción política.