El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMLCF) de Valencia realizó durante 2025 un total de 425 pruebas preconstituidas mediante Cámara Gesell. Un habitáculo que sirve para la toma de declaración de menores y personas vulnerables en procedimientos judiciales.

La Cámara Gesell es un espacio especialmente adaptado que permite que la víctima declare en un entorno seguro y amable. Acompañada únicamente por una psicóloga forense especializada. Mientras jueces, fiscales, abogados y demás partes siguen la entrevista desde una sala anexa. Las preguntas son trasladadas a través de la especialista, quien adapta la comunicación a las necesidades físicas y psicológicas del menor o persona vulnerable.

Este sistema se utiliza como medio instrumental en las audiencias de menores y personas con discapacidad. Durante la entrevista, la psicóloga forense actúa como auxilio técnico de la autoridad judicial y fiscal. Esta emplea técnicas especializadas de entrevista adaptadas al contexto jurídico.

La práctica de este tipo de pruebas ha aumentado de forma progresiva en Valencia

La Unidad de Psicología Penal del IMLCF de Valencia está integrada actualmente por siete psicólogas forenses. Atienden las solicitudes remitidas desde los 18 partidos judiciales de la provincia de Valencia.

La práctica de este tipo de pruebas ha aumentado de forma progresiva en Valencia desde su implantación en 2015. El objetivo de estas actuaciones es garantizar testimonios válidos para el contexto jurídico. También evitar la victimización secundaria de las víctimas, especialmente en delitos relacionados con violencia sexual, malos tratos y violencia intrafamiliar.

Según los datos registrados en 2025, el 97 % de las personas evaluadas mediante estas actuaciones eran niños, niñas y adolescentes de entre 4 y 17 años. Además, el 68 % de las víctimas atendidas fueron mujeres.

En relación con los delitos investigados, la mayoría de las pruebas estuvieron vinculadas a casos de violencia sexual y malos tratos. De los delitos sexuales analizados, el 52,5 % se produjeron en el ámbito intrafamiliar y el 40,3 % en el entorno extrafamiliar. Mientras que únicamente el 7,2 % correspondieron a agresores desconocidos.