
Seis años después de que el COVID cambiara la vida de todo el mundo, de nuevo un virus hace despertar todas las alarmas. En este caso se trata del hantavirus, una enfermedad infecciosa cuyo último brote se detecto en 1993 en Estados Unidos, y que contabiliza ya tres fallecidos tras el brote detectado en un crucero de lujo que navega por el Atlántico Sur. Las autoridades sanitarias españolas han confirmado que el barco llegará a Canarias en los próximos días, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
¿Qué es el hantavirus?
El hantavirus es una enfermedad infecciosa de origen zoonótico, es decir, se transmite de animales a humanos. Su principal portador son los roedores, especialmente ratas y ratones salvajes. En humanos puede provocar diferentes cuadros clínicos, siendo el más grave el síndrome pulmonar por hantavirus, que afecta directamente a los pulmones y puede derivar en insuficiencia respiratoria.
Los primeros síntomas suelen ser inespecíficos: fiebre, dolor muscular y fatiga, avanzando hacia una fase más grave con dificultad respiratoria.
El contagio se produce principalmente por la inhalación de partículas contaminadas presentes en el aire. Estas partículas provienen de la saliva, orina o excrementos de roedores infectados. También puede transmitirse por contacto directo con estos animales o, en casos menos frecuentes, por mordeduras.

Uno de los factores que complica el control de brotes es el periodo de incubación, especialmente amplio, entre una y cinco semanas. Esto provoca que una persona puede haber estado expuesta sin saberlo durante varios días o semanas. Los expertos subrayan que la transmisión entre personas es extremadamente rara, lo que reduce considerablemente el riesgo de propagación en entornos controlados.
Letalidad, riesgos de contagio y cómo detectarlo
El hantavirus presenta una tasa de letalidad que puede alcanzar el 38% en los casos más graves, especialmente cuando se desarrolla el síndrome pulmonar asociado a variantes como la de los Andes. Los expertos insisten en que el riesgo para la población general sigue siendo bajo si se aplican las medidas de control adecuadas.
El epidemiólogo Amós García Rojas ha apelado a “razones científicas y de humanidad” para atender a los afectados del crucero. En declaraciones a la agencia EFE, ha asegurado que la posibilidad de que este brote genere un riesgo para la población es “muy baja”.
En la misma línea, Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, ha defendido la necesidad de actuar con “razonabilidad” y facilitar una solución a los pasajeros no infectados. “Lo que tenemos que hacer es ser razonables y entender que no podemos tener a 147 personas encerradas durante un periodo de incubación tan largo”, ha señalado.
Para su detección, el diagnóstico se basa principalmente en análisis de sangre. A través de una serología se pueden detectar anticuerpos específicos frente al virus (IgM e IgG). Además, en las primeras fases se puede identificar material genético del virus con una PCR.
¿Por qué el crucero llegará a España?
El buque, actualmente fondeado en Cabo Verde, será trasladado hasta Tenerife. La decisión responde a la falta de infraestructura sanitaria suficiente en la zona para hacer frente a un brote de estas características.
España, y en concreto Canarias, ha sido elegida por su cercanía y capacidad asistencial, tras una petición expresa de la OMS y en coordinación con organismos internacionales y en cumplimiento del derecho sanitario internacional.

Además, se prevé que los pacientes sean trasladados en aviones medicalizados, mientras que el barco quedará libre de riesgo antes de su llegada a puerto.
Brotes históricos de hantavirus
Uno de los primeros episodios documentados se remonta a la Guerra de Corea, donde miles de soldados contrajeron una enfermedad renal que posteriormente se identificó como causada por hantavirus.
Décadas más tarde, en 1993, se produjo un brote relevante en Estados Unidos, concretamente en la región de Four Corners (entre Arizona, Nuevo México, Colorado y Utah). Este episodio permitió identificar el síndrome pulmonar por hantavirus y aumentó la vigilancia epidemiológica en el país.
En Sudamérica, especialmente en países como Argentina y Chile, se han registrado brotes recurrentes asociados al virus Andes, una de las variantes más peligrosas. En estas zonas sí se han documentado algunos casos de transmisión entre personas, aunque son excepcionales.
En Europa también existen hantavirus, aunque suelen provocar formas menos graves, como la fiebre hemorrágica con síndrome renal. Países del norte y centro del continente han notificado casos de manera periódica, especialmente vinculados a entornos rurales. En España, los casos son muy raros y suelen estar relacionados con exposiciones puntuales a roedores en el medio natural.










