El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) ha presentado la exposición ‘Tania Candiani. Radix’. En ella, la artista mexicana ha concebido una instalación inmersiva que funciona como una sección transversal de una planta imaginada, donde lo científico y lo especulativo se entrelazan.
La muestra, coproducida junto a LABoral Centro de Arte y Creación Industrial —donde itinerará en 2027—, se ha presentado en una rueda de prensa. En el acto han participado la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso; la directora del IVAM y comisaria de la exposición, Blanca de la Torre; y la artista Tania Candiani (México, 1974).
La secretaria autonómica de Cultura ha destacado que este proyecto “sitúa a la Comunitat Valenciana en el mapa internacional de la innovación cultural”. Sobre el trabajo de Candiani, que articula arte, ciencia, tecnología y pensamiento ecológico, Marta Alonso ha subrayado que representa “una forma de producción artística alineada con las prioridades de las políticas culturales actuales”.
La responsable de Cultura también ha destacado “la transversalidad disciplinar, la investigación avanzada y la capacidad de generar proyectos que dialogan con grandes debates globales”.
Una fabulación ecológica desde el subsuelo
“¿Qué sucedería si tirásemos de una esquina del suelo o de la corteza de este museo para mirar por debajo, como si se tratase de una alfombra?”, ha planteado Blanca de la Torre. A partir de esa idea nace esta exposición. La muestra propone “una fabulación ecológica habitada por diferentes seres que ha creado Tania y que desplaza la mirada hacia las profundidades de la historia, la cultura y las memorias del subsuelo”.
El proyecto podrá visitarse en el Centre Julio González del 29 de abril al 3 de septiembre. Se trata de una instalación inmersiva concebida como un ecosistema donde conviven plantas vivas, organismos suspendidos y esculturas de vidrio soplado en colores vibrantes que emergen del suelo entre la densa vegetación.
“Estas criaturas navegan entre lo animal, lo vegetal, lo mineral y lo fúngico”, ha explicado la comisaria.
“Los humanos nos preguntamos cómo son las cosas que no somos capaces de ver a simple vista. ¿Qué pasaría si pudiéramos tener el mismo rango de escucha de un murciélago? ¿O si pudiéramos ver como los gatos con esa capacidad de adaptación de su córnea? De las posibilidades de lo ficticio, pero que tal vez se puede hacer, es donde sucede Radix”, ha comentado la artista.
Los visitantes que se acerquen a la galería 3 encontrarán una sala oscura ocupada por una gran planta imaginada. La instalación está inspirada en el corte transversal de una estructura vegetal que la artista encontró en un libro del Jardín Botánico de Valencia.
“Cuando los ojos se adaptan a la oscuridad empiezan a ver lo que era invisible. Es como la metáfora de las raíces que han estado ahí antes que los humanos y seguirán estando cuando nos hayamos exterminado como raza”, ha apuntado Candiani.
La instalación se divide en varias estaciones que guían al visitante por este “organismo” artístico. El recorrido comienza con una antesala de archivo, que combina láminas históricas de la Universitat de València con ilustraciones especulativas de la propia artista.
En el centro de la sala se encuentra un raizotrón, un dispositivo que permite observar el crecimiento real de las raíces. La muestra integra además dos proyecciones audiovisuales y una composición sonora que envuelve el espacio.
Tania Candiani quiere que el espectador deje de ser un observador externo para convertirse en un cuerpo implicado en este ecosistema. “Invito al visitante a que sintonice con ese tiempo desde el sentido de la escucha, con pausa”, explica.
Aunque no busca representar la naturaleza, sino especular sobre sus posibles mutaciones. “Las plantas poseen una inteligencia basada en redes de señales químicas y eléctricas. Esta obra es una invitación a habitar el mundo de una manera más empática y consciente de las fuerzas invisibles que sostienen la vida”, señala.
La directora del IVAM ha recordado que este proyecto forma parte de la línea ‘Museo Anfibio’. “Queremos ser una institución que se piensa desde la ecodependencia. Una institución que transporta —igual que los anfibios— materiales y energías, pero también memorias, pasado, presente y futuros posibles que nos gustaría habitar”.
‘Radix’, un territorio transdisciplinar
‘Radix’ es, en definitiva, “un territorio transdisciplinar donde confluyen el arte, la ciencia y la artesanía, proponiendo nuevas cartografías para un futuro donde lo humano y lo vegetal conviven en un diálogo horizontal”, ha concluido Blanca de la Torre.
En este sentido, la secretaria autonómica, Marta Alonso, ha subrayado que esa lectura del mundo cultural y natural basada en la interdependencia de todos sus elementos “constituye una poderosa metáfora para entender también el papel de las instituciones culturales, ya que la cultura se construye hoy sobre redes de colaboración, intercambio de conocimiento y cooperación entre agentes diversos”.













