El Puente de las Flores se bautizará en el mes de julio como Puente de Rita Barberá
El Puente de las Flores en una imagen de archivo

València atraviesa esta semana un notable repunte de los casos de alergia coincidiendo con una ola de calor que ha llegado después de días de lluvias en el interior de la provincia. Este cambio brusco de condiciones meteorológicas ha provocado un aumento significativo de los niveles de polen en el aire, generando complicaciones para las personas alérgicas.

Los expertos señalan que las precipitaciones recientes han favorecido el crecimiento de la vegetación urbana, mientras que el ascenso repentino de las temperaturas ha activado de forma acelerada la polinización. Como resultado, se ha producido una elevada concentración de partículas alergénicas en suspensión, especialmente en València y su área metropolitana.

El principal foco de este episodio se encuentra en el polen del olivo, muy presente en calles y avenidas de la ciudad, junto con las moreras. Ambas especies han alcanzado niveles altos en los últimos días, lo que ha provocado un incremento en las consultas médicas por síntomas como estornudos, congestión nasal, picor de ojos o dificultad respiratoria.

La ola de calor incrementa el polen

A esta situación se suma el efecto del calor, que no solo intensifica la liberación de polen, sino que también facilita que permanezca más tiempo en el ambiente. La contaminación urbana actúa además como un factor agravante, aumentando la sensibilidad de las vías respiratorias y empeorando los síntomas incluso en personas con alergias leves.

Llegan las alergias
Imagen de archivo de los efectos de la alergia

Las previsiones apuntan a que este episodio podría prolongarse en las próximas semanas. Tras este primer pico, se espera la llegada de otros pólenes más persistentes, como las gramíneas y el olivo, que suelen alcanzar sus máximos entre mayo y junio y que podrían intensificar aún más la situación.

Temporadas de alergias más largas e intensas

Ante este escenario, los especialistas recomiendan extremar las precauciones, como evitar salir en las horas de mayor concentración de polen —a primera hora de la mañana y al atardecer—, usar gafas de sol o mascarilla, mantener las ventanas cerradas en momentos críticos y limitar las actividades al aire libre.

Asimismo, aconsejan consultar los niveles diarios de polen y comenzar el tratamiento antihistamínico desde los primeros síntomas. En los casos más persistentes, se insiste en la conveniencia de acudir a un especialista para valorar tratamientos preventivos como la inmunoterapia.

Este nuevo episodio refuerza una tendencia creciente en los últimos años: temporadas de alergia más largas, intensas y adelantadas, especialmente en entornos urbanos como València, donde la combinación de vegetación, clima y contaminación convierte la primavera en un periodo especialmente complejo para la salud respiratoria.