Un conocido obrador artesano elabora una novedosa indumentaria valenciana que se puede comer. Crean réplicas de chocolate que parecen auténticas peinetas, jupetíns, zapatos, incluso hacen petardos. Únicamente podemos encontrarlos durante los días de fallas. Son auténticas delicias de chocolate dorado, con plata y bordado con colores que recuerdan a las sedas de la indumentaria.

Además, pueden personalizarlos con los colores propios de los trajes que previamente solicitan sus clientes. Cuentan con un equipo de diseño que hacen sus plantillas para que todo salga perfecto. Tienen una base de chocolate blanco y recortan las piezas a mano. Luego, con una pequeña manga pastelera meten en el obrador los diseños con las pipetas que ponen color.

Durante el mes de marzo se vende mucho y tienen muchos encargos, no solo de falleros, también hay muchos turistas que se interesan por los productos elaborados por Trufas Martínez. Hay gente que los ha llegado a conservar en su casa hasta más de cinco años, manteniéndolo en la nevera porque lo quieren tener de recuerdo. Entre los petardos que tienen destacan el canutillo de chocolate puro y el barquillo con praliné y recubierto de chocolate puro, sin olvidarse del masclet.

En su catálogo también encontramos falleros y falleras completos como si fuera una mona de pascua totalmente de chocolate. Lo venden metido en una caja de plástico transparente para que no se derrita por el camino.