Tras la celebración de la Crida, València entra ya de lleno en el calendario fallero. El ambiente festivo comienza a notarse en las calles, los actos se encadenan y la ciudad empieza a transformarse poco a poco de cara a la semana grande. Este fin de semana supone uno de los primeros puntos de inflexión con la llegada del mes de marzo, con pólvora, sátira y los primeros movimientos visibles en torno a la plaza del Ayuntamiento.
Entre los actos previstos destaca uno de los más representativos del mundo fallero, la Cabalgata del Ninot, que en 2026 se celebrará de manera excepcionalmente temprana. El desfile tendrá lugar este sábado 28 de febrero y se convertirá en la edición más adelantada de su historia, reforzando la sensación de que las Fallas ya están plenamente en marcha.
La Cabalgata del Ninot volverá a llenar el centro de València de crítica satírica, parodias de la actualidad y representaciones cargadas de ingenio. Las comisiones falleras participantes sacarán a la calle carrozas, disfraces y montajes escénicos creados expresamente para este acto, que desde hace años se ha consolidado como una de las grandes citas previas a la plantà.
La llegada de las primeras piezas de la Falla Municipal
El desfile tendrá, además, un cierre especialmente significativo. Como ya es tradición, la cabalgata finalizará con la entrada de las primeras piezas de la Falla Municipal 2026, titulada Hope. Este momento marca simbólicamente el inicio de la presencia física del monumento en la plaza del Ayuntamiento y conecta el tono crítico y satírico del desfile con el mensaje artístico de la falla que presidirá el corazón de la ciudad durante las Fallas.

La Falla Municipal de este año será obra del tándem formado por Alejandro Santaeulalia y Vicente Llácer, con diseño de Josete Santaeulalia, responsables de la falla grande que se plantará en la plaza del Ayuntamiento. El monumento se presenta como un canto a la esperanza y la resiliencia en un contexto internacional marcado por los conflictos y la incertidumbre.
La figura central del monumento es una representación de Charles Chaplin, inspirada en su película ¡Armas al hombro!, una sátira antibelicista que sirve como punto de partida para trasladar un mensaje de reflexión al lenguaje fallero. A través de esta imagen icónica, la falla plantea una denuncia simbólica de la violencia y una reivindicación del humor, la humanidad y la capacidad de transformación de la sociedad.
En la parte posterior del monumento, el discurso se completa con la presencia de varios niños y niñas realizando actividades relacionadas con la cultura, la pintura, la lectura o la música.
Estas escenas funcionan como una clara alusión a la esperanza depositada en las nuevas generaciones, en la educación, la palabra y el diálogo como herramientas para construir un futuro distinto.















