El fenómeno ‘therian’, que ha generado expectación en distintas ciudades españolas en los últimos días, ha comenzado a hacerse visible en València, aunque de manera más discreta que en lugares como Barcelona o Madrid. No se registró ninguna concentración formal, pero vecinos y paseantes del antiguo cauce del Jardín del Turia empezaron a ver jóvenes con máscaras, colas y orejas, imitando movimientos animales mientras caminaban o interactuaban entre ellos.
Los ‘therian’ son personas que se identifican psicológica o espiritualmente con un animal no humano. La comunidad, surgida en los años noventa y vinculada al movimiento más amplio de los Otherkin, ha ganado popularidad gracias a redes sociales como TikTok, donde se comparten vídeos de jóvenes disfrazados caminando a cuatro patas o imitando comportamientos de lobos, zorros o gatos.
A diferencia de otras ciudades, la presencia en València es minoritaria. No se han registrado incidentes, aunque la visibilidad de los jóvenes ha despertado curiosidad entre vecinos y paseantes. Algunos padres han expresado sorpresa, mientras expertos en psicología advierten de la importancia de no alarmarse: “La adolescencia es una etapa de exploración identitaria. Siempre que no interfiera con la vida diaria, estas prácticas no se consideran patológicas”, señalan especialistas.
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El fenómeno crece en otras partes de España
En ciudades como Barcelona, Madrid y Málaga, el fenómeno ‘therian’ se ha hecho visible mediante concentraciones convocadas a través de redes sociales. En Barcelona, la cita reunió a unas 3.000 personas en el Arco del Triunfo. Aunque la mayoría asistieron sin caracterización y muchos por simple curiosidad. Tras el encuentro se produjeron disturbios y detenciones. En Madrid y Málaga, los encuentros fueron más reducidos y lo que predominó fue el público curioso que grababa con móviles a pequeños grupos de jóvenes disfrazados e imitando movimientos animales, algunas veces interactuando incluso con animales reales en parques o espacios públicos.
Bilbao y Córdoba cancelaron sus concentraciones tras recibir amenazas de violencia y temores de seguridad, mientras que en Zaragoza, Pamplona o A Coruña los ‘therians’ no llegaron a aparecer y únicamente se encontraron jóvenes y curiosos que acudieron a observar o grabar la actividad. En conjunto, estas experiencias muestran que, fuera de los grandes núcleos urbanos, el fenómeno sigue siendo minoritario y que la expectación generada por redes sociales suele superar con creces la participación real.
Por ahora, los avistamientos en València reflejan más un fenómeno emergente que una tendencia consolidada. La comunidad ‘therian’ continúa su expansión digital, y esta visibilidad progresiva en espacios públicos podría ser el primer paso para que la ciudad forme parte de este movimiento juvenil, que combina identidad, juego y curiosidad en la era de las redes sociales.









