Jardín de l'Albarda
Jardín de l'Albarda

Si alguna vez soñaste con pasear por jardines dignos de una novela de época, con pérgolas, fuentes y rosas en flor, no hace falta viajar hasta Inglaterra. A apenas una hora de València, en el corazón de la Marina Alta, Pedreguer esconde un tesoro que parece sacado de un escenario de Bridgerton: el Jardín de l’Albarda.

Fundado en 1990 por el ingeniero Enrique Montoliu, este jardín es un homenaje a la flora mediterránea y a la belleza de los jardines renacentistas valencianos, con detalles neoclásicos y barrocos que evocan la elegancia de siglos pasados.

Lo que en su día fue un antiguo bancal de limoneros se transformó en 50.000 metros cuadrados de jardines llenos de historia, simetría y color. Hoy alberga más de 700 especies de plantas autóctonas, junto a una impresionante colección de rosas y palmeras, todo ello bajo la majestuosa presencia del Montgó como telón de fondo.

Tres jardines en uno

El Jardín de l’Albarda combina tres estilos de paisaje: un jardín formal alrededor de la villa, con líneas geométricas, paseos ordenados y fuentes que invitan a la contemplación; un jardín tradicional valenciano con influencias árabes, lleno de rincones aromáticos y detalles históricos; y un jardín silvestre que recrea los bosques mediterráneos, hogar de numerosas especies autóctonas. Cada rincón está pensado para transportarte a otra época, donde nobles y reyes disfrutaban de la armonía entre arquitectura y naturaleza.

Además de su belleza, el jardín ofrece experiencias únicas para todos los sentidos. Los visitantes pueden recorrerlo mediante visitas guiadas, participar en talleres de educación ambiental o descubrir su vivero y reservorio botánico. Todo ello convierte a L’Albarda en un ejemplo vivo de conservación sostenible de la flora y fauna mediterránea.

Visitar el Jardín de l’Albarda es mucho más que contemplar plantas: es viajar en el tiempo, inspirarse en su estética y disfrutar de un entorno que combina la serenidad de la naturaleza con el refinamiento de un jardín digno de novela histórica. Sin duda, uno de los secretos mejor guardados de la Marina Alta y un destino imprescindible para quienes buscan belleza, calma y un toque de magia a solo una hora de València.