Carmen Prades, deslumbrante con un espolín color «Terreta» en el día de su exaltación. Se trata de un color atrevido en la gama de los marrones, delicado y de una belleza singular. Un tono que refleja la personalidad extraordinaria de la Fallera Mayor.

Para Carmen, este color es su manera de decir GRACIAS: a su tierra, a su gente y a todo lo que le ha traído hasta este momento. Lo ha llamado así porque la terreta “no es solo un lugar, es una manera de sentir”, y esa esencia tenía que formar parte de este año tan especial.

El espolín Fallera Mayor de Valencia de Carmen Prades Gil, está realizado sobre urdimbre de 3 cabos de seda natural color TERRETA y esta tramado con un total de 30 tramas diferente. Consta de Una trama de algodón que arma el fondo, 4 metales diferentes, 24 tramas de seda natural diferentes para colorear flores y hojas, y 1 trama de nobleza.

La última vez en que vistió una Fallera Mayor un espolín marrón, pero con otra tonalidad, fue con Rocío Gil, fallera mayor de Valencia 2018 que eligió un color chocolate, un tono ‘Habane’.

Vives y Marí destaca que es un tono «atrevido, delicado y de una belleza singular, reflejo fiel de la personalidad extraordinaria de la fallera mayor». Una urdimbre de tres cabos de seda natural con treinta tramas diferentes que incluyen una de algodón para armar el fondo, una trama de nobleza, cuatro metales y 24 colores para dar vida a las flores y hojas del dibujo.

Carmen ha salido de su casa con una gran expectación con una bonita decoración floral en un lado de la puerta del portal. Su corte de Honor le ha hecho el pasillo para recibirla con aplausos junto a los curiosos que estaban en el barrio de la máxima representante fallera.