Guarda Rural vigilante. Real Federación Española de Caza
Guarda Rural vigilante. Real Federación Española de Caza

Con el inicio del nuevo año, Valencia en Abierto abrió su ventana al mundo rural a través de la sección Caza Viva, dedicando su primer programa de 2026 a una figura tan esencial como desconocida: el guarda rural. Una profesión estrechamente vinculada a la caza, la agricultura y la protección del entorno natural, que forma parte de los cuerpos de seguridad, pero que a menudo pasa inadvertida para la sociedad.

Para profundizar en esta labor, el espacio contó con la presencia de Lorena Martínez, presidenta de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana, y Ginés Fernández, guarda rural en activo, quienes ofrecieron una visión completa y realista de una profesión que se desarrolla, en gran medida, lejos de los focos mediáticos.

Vigilancia, protección y conocimiento del territorio

El guarda rural es el encargado de proteger y vigilar el entorno rural, actuando como primer eslabón en la detección de infracciones y delitos que afectan a la caza, la pesca, la agricultura y el medio natural en general. Su trabajo no se limita a una época concreta del año, sino que se extiende durante los doce meses, especialmente en aquellos momentos en los que el campo queda desierto.

“Estamos en el campo cuando no hay nadie: cuando el agricultor está en casa, cuando el cazador ha terminado su jornada. Ahí es cuando ocurren los delitos y cuando nuestra presencia es clave”, explicaba Ginés Fernández durante la entrevista.

Además de su función de vigilancia, el guarda rural se convierte en un aliado fundamental en situaciones de emergencia, como incendios forestales, personas desaparecidas, catástrofes naturales o crisis sanitarias como la peste porcina africana. Su profundo conocimiento del terreno lo convierte en un apoyo imprescindible para la Guardia Civil, los agentes medioambientales y los servicios de emergencia.

Vocación y compromiso con la naturaleza

En el caso de Ginés, la decisión de convertirse en guarda rural nació de la unión de dos pasiones: la seguridad y la naturaleza. Tras trabajar en el ámbito de la seguridad urbana, encontró en esta profesión la manera de aportar su “granito de arena” a la protección del medio natural, la agricultura y la fauna.

No es una salida laboral improvisada. “Este trabajo es vocacional. Si no te gusta el campo y no entiendes el entorno rural, no funciona”, señalaba con claridad. La dureza de algunas situaciones —como enfrentarse a robos violentos o presenciar animales afectados por enfermedades— forma parte de una realidad que exige fortaleza emocional y compromiso.

Formación especializada desde la Federación de Caza

Uno de los puntos clave abordados en el programa fue la formación de los guardas rurales, que en la Comunitat Valenciana cuenta con un papel protagonista de la Federación de Caza. Tal como explicó Lorena Martínez, la Federación es la única de España habilitada como academia de formación de guardas rurales, con especialidades en caza y guardapesca marítimo.

La formación se imparte a través de la Escuela de Caza y Naturaleza, con profesorado habilitado por la Guardia Civil, muchos de ellos agentes en activo. Tras completar el curso, los alumnos deben superar las pruebas oficiales organizadas por la Guardia Civil, que incluyen exámenes teóricos, pruebas físicas y evaluaciones psicotécnicas.

“El curso funciona como una academia de policía: nosotros preparamos, pero la habilitación final depende de la Guardia Civil”, explicaba Martínez. Además, los horarios están adaptados para facilitar la conciliación, con clases los viernes por la tarde y sábados, lo que permite compatibilizar la formación con otros trabajos.

Salida profesional y necesidad creciente

Aunque el acceso al mercado laboral no es inmediato, el sector ofrece oportunidades tanto en el ámbito privado como en el público. Cotos de caza, cooperativas agrarias, ayuntamientos y asociaciones demandan servicios de guardería rural, especialmente en temporadas sensibles.

Miembros de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana
Miembros de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana

Desde la Federación de Caza se insiste en la necesidad de más apoyo institucional para facilitar la contratación de guardas rurales, ya que muchos clubes son entidades sin ánimo de lucro con recursos limitados. Aun así, la figura del guarda es cada vez más necesaria en un territorio que requiere vigilancia constante y conocimiento del medio.

Un vínculo humano con el campo

Más allá de su papel como agente de seguridad, el guarda rural establece una relación cercana con agricultores, cazadores y vecinos de las zonas rurales. Se convierte en una figura de confianza, un nexo entre la población local y las autoridades, aportando tranquilidad y presencia constante.

“Si alguien nos ve como un problema, es porque algo ilegal va a hacer”, afirmaba Ginés con naturalidad. Para el resto, el guarda rural es sinónimo de protección, cercanía y cuidado del entorno.

Mirando al futuro

Con nuevas convocatorias de formación previstas para este año, una demanda creciente y un mayor interés por las profesiones ligadas al medio natural, el guarda rural se consolida como una opción de futuro para quienes buscan quedarse en el territorio y vivir del campo.

Caza Viva cierra así su primer programa de 2026 poniendo en valor una profesión imprescindible, discreta y profundamente ligada a la identidad rural: la de quienes vigilan el campo cuando nadie más está.