La Marina se prepara para su mayor transformación: así será el nuevo frente marítimo de Valencia
Proyecto de Marina Port Valencia. / ERRE ARQUITECTURA

La Marina de Valencia afronta una de las transformaciones más profundas de su historia reciente. El espacio portuario situado entre el puerto comercial y la fachada marítima de la ciudad se prepara para dar un salto cualitativo que lo convertirá en un referente del Mediterráneo, no solo desde el punto de vista náutico, sino también como motor económico, social y urbano.

El proyecto Marina Port Valencia marca el inicio de una nueva etapa en la que el puerto deja de ser una frontera para convertirse en un punto de encuentro abierto a la ciudadanía. La actuación, impulsada tras la adjudicación de la concesión de la zona norte del puerto por parte de la Autoridad Portuaria de Valencia, contempla una inversión cercana a los 85 millones de euros y una gestión a largo plazo que permitirá desarrollar una propuesta integral, pensada para convivir con la ciudad y responder a las nuevas formas de vivir, trabajar y disfrutar del mar.

El objetivo principal del proyecto es claro: acercar definitivamente el puerto a Valencia. La Marina se concibe como un espacio permeable, accesible y dinámico, donde la actividad portuaria, la vida urbana y el ocio convivan de manera natural. La intervención busca romper con la imagen de un recinto aislado para transformarlo en una prolongación del tejido urbano, integrada en el día a día de los valencianos.

La Marina se prepara para su mayor transformación: así será el nuevo frente marítimo de Valencia
El proyecto Marina Port Valencia incluirá nuevos espacios de restauración frente al mar. / DISEÑO DE ERRE ARQUITECTURA

Más espacio para ‘megayates’

El diseño urbano plantea una reorganización completa de los espacios, tanto en tierra como en el agua, apostando por un modelo más sostenible, con zonas verdes, recorridos peatonales y una arquitectura contemporánea que dialogue con el entorno marítimo. La idea es que la Marina deje de ser un lugar de paso y se convierta en un destino en sí mismo. La transformación se articula en torno a tres grandes ejes: la actividad náutica, la vida social y el desarrollo profesional.

En el ámbito náutico, el proyecto refuerza el papel histórico de la Marina como espacio vinculado al mar. Se modernizarán los amarres, se reordenarán las dársenas y se ampliará la capacidad para acoger embarcaciones de diferentes tamaños, incluidas las de gran eslora. La nueva configuración permitirá ofrecer mejores servicios a los usuarios habituales y atraer tráfico náutico internacional, posicionando València como un puerto competitivo en el circuito mediterráneo.

La nueva Marina ampliará la capacidad para acoger embarcaciones. / ERRE ARQUITECTURA

El proyecto contempla 370 amarres en la dársena interior (de 12 metros hasta 130 metros de eslora), 74 amarres en la dársena norte (de 24 metros a 115 metros de eslora) y 227 amarres en la dársena sur (desde 6 metros hasta 40 metros de eslora).

El varadero tendrá capacidad para trabajar con embarcaciones desde los 10-15 metros hasta los 60 metros de eslora. Además, dispondrá de una marina seca capaz de albergar 228 barcos de hasta 8 metros. Para la parte de tierra se contemplan instalaciones y espacios dedicados a la formación náutica, investigación, comerciales y de restauración y ocio.

Ocio, restauración y espacios verdes frente al mar

El segundo gran eje del proyecto pone el foco en la vida social. La Marina quiere recuperar protagonismo como lugar de encuentro para la ciudadanía, ofreciendo una amplia oferta de restauración, comercio, cultura y ocio. Restaurantes, locales comerciales, clubes sociales y zonas ajardinadas se integrarán en el entorno para crear un espacio vivo durante todo el año, más allá de la temporada estival.

Diseño de los nuevos espacios verdes y paseos con zonas de restauración. / ERRE ARQUITECTURA

Los nuevos espacios verdes y paseos permitirán disfrutar del frente marítimo de una forma más amable, fomentando actividades al aire libre, el deporte y el ocio familiar. La Marina se plantea como un lugar para pasear, quedar, hacer deporte o simplemente contemplar el mar, devolviendo a la ciudad un espacio históricamente infrautilizado.

Oficinas y coworking con vistas al Mediterráneo

El tercer pilar del proyecto está vinculado a la actividad económica y profesional. La Marina de Valencia aspira a convertirse también en un enclave estratégico para empresas, emprendedores y profesionales que buscan un entorno de trabajo diferente. Se crearán dos edificios de oficinas y espacios de coworking con vistas panorámicas al mar, diseñados para fomentar la creatividad, la innovación y el networking.

Estos espacios de trabajo se integrarán con la oferta de servicios y restauración, generando un ecosistema que facilite el conocido modelo de “afterwork” y atraiga talento local e internacional. La excelente conectividad, la proximidad al centro urbano y el atractivo del entorno marítimo convierten a la Marina en un emplazamiento singular para el desarrollo empresarial.

Un motor económico y de empleo para Valencia

Más allá de la transformación física, Marina Port Valencia pretende convertirse en un auténtico motor de desarrollo económico. El proyecto contempla la generación de empleo de calidad, tanto en el ámbito náutico como en el sector servicios, la restauración, el comercio y la actividad empresarial.

La Marina de Valencia contará con nuevos edificios. / ERRE ARQUITECTURA

Asimismo, la Marina reforzará su papel como polo de innovación, en continuidad con iniciativas ya consolidadas en la zona, como los espacios dedicados al emprendimiento y la economía del conocimiento. La combinación de talento, inversión y actividad económica contribuirá a consolidar a Valencia como una ciudad abierta, moderna y competitiva a nivel internacional.

Con una propuesta que combina náutica, ocio, innovación, sostenibilidad y comunidad, la Marina aspira a convertirse en uno de los grandes iconos del Mediterráneo. Un espacio que mire al mar, pero también a la ciudad; que recupere su esencia portuaria y, al mismo tiempo, se abra al futuro como un lugar para vivir, trabajar y disfrutar.