
A tan solo 130 kilómetros de Valencia, entre Altea y Calpe, se encuentra el Cañón del Mascarat. Esta joya escondida de la Costa Blanca es un desfiladero que separa la Sierra de Bernia y la de Toix, ofreciendo unas inmejorables vistas de la riqueza y diversidad natural de la zona.
Pese a su espectacularidad, la ruta por el cañón es relativamente corta y sencilla. El sendero, ida y vuelta, recorre apenas un kilómetro y medio pero alberga una gran variedad de encantos. Caminar entre paredes altas de roca, túneles y puentes.
Características del cañón y su ruta
El Cañón del Mascarat, también llamado Barranc del Salat, es un profundo y quebrado paisaje que “rompe” la barrera natural que es la Sierra de Bernia durante decenas de metros. El barranco reúne las aguas que vienen de la sierra y las conduce a su desembocadura en la Playa del Mascarat.
De entre todas las rutas posibles, la opción más popular es la que da inicio en la Playa del Mascarat. Este un recorrido circular que no llega a los 4 kilómetros de longitud y cuenta con un desnivel positivo de 100 metros.

Tras seguir el sendero señalizado que inicia en la playa, rápidamente, se deja atrás la carretera y las urbanizaciones costeras e inicia la parte natural de la ruta, de gran belleza y de asequible dificultad.
En tan solo medio kilómetro se llega a la parte de mayor profundidad del cañón. El mayor atractivo de esta zona es ver las formas de las rocas esculpidas por la erosión del agua. Por otra parte, durante el resto del recorrido hay múltiples puentes y túneles que ofrecen una vista del cañón, destacando el puente del Mascarat con sus 60 metros de altura.

Cómo llegar y otros puntos de interés cercanos
Para llegar hasta el Cañón del Mascarat desde Valencia hay que tomar la N-332 de Altea a Calpe. La salida del Pueblo Mascarat, ubicada antes de los túneles del Mascarat, es la que conduce hasta el punto de inicio de la ruta, con zonas de aparcamiento cercanas.
Una vez acabada la ruta, y antes de dar por acabada la escapada, este enclave natural tan especial cuenta con más lugares que ofrecer a los visitantes que quieran exprimir por completo la visita a este rincón de montaña y playa.
El Mirador de Toix, muy cercano a la ruta, ofrece una gran vista del Monte Toix, que también cuenta con una ruta hasta su antena. El otro gran atractivo del mirador son sus vistas a la Cala Racó del Corb, que también es una opción para visitar.
Por último, la Iglesia Ortodoxa Rusa de Altea puede ser la última parada del viaje. Esta iglesia es la primera de su clase en España y acabó de ser construida hace casi 20 años. Además cuenta con la curiosidad de que para la obra se empleó, casi, exclusivamente materiales provenientes de la república transcontinental.












