
La Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a 28 años de prisión al único acusado por el asesinato del canónigo emérito de la Catedral de Valencia, Alfonso López Benito, ocurrido la noche del 21 de enero de 2024 en su vivienda del centro de la ciudad. El fallo llega tras el veredicto de culpabilidad emitido por un jurado popular el pasado 3 de febrero.
El magistrado que presidió el juicio considera al procesado autor de un delito de asesinato, por el que le impone 20 años de cárcel; un delito de robo con violencia, penado con cinco años; y un delito continuado de estafa, con tres años más. La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana.
Según recoge la resolución judicial, el condenado acudió al domicilio del canónigo, de 79 años, acompañado de otra persona no identificada. Ambos habían ideado un plan previo para acabar con su vida y sustraer sus pertenencias, aprovechando la relación de confianza que mantenían con la víctima.
El jurado consideró probado que, una vez dentro de la vivienda, el acompañante del acusado arrojó al sacerdote sobre la cama, le tapó la boca y le presionó el cuello hasta asfixiarlo. La avanzada edad del canónigo y la forma en que se produjo el ataque le impidieron cualquier posibilidad de defensa.
Tras la muerte, los agresores se apoderaron del teléfono móvil y de dos tarjetas bancarias del religioso. El condenado utilizó una de ellas para retirar dinero en efectivo y realizar compras por un importe superior a 2.300 euros. Con la segunda efectuó pagos por valor de 375 euros, entregando parte del efectivo al autor material del asesinato.
Las pruebas clave contra el acusado
Durante el juicio, el procesado negó su participación en el crimen y aseguró que fue un tercero quien le entregó las tarjetas y el móvil en la calle. Sin embargo, el tribunal consideró que esa versión quedó desvirtuada por las pruebas.

Los datos de posicionamiento situaban el teléfono del acusado en el mismo lugar que el de la víctima en el momento de los hechos. Además, desde el terminal del canónigo se realizaron intentos de acceso a aplicaciones bancarias pocas horas después del asesinato.
La sentencia también destaca que, tras su detención, el acusado describió ante la Policía el estado en el que se encontraba el cuerpo, detalles que coincidían con las imágenes recogidas en la investigación. El fallo no contempla indemnización por responsabilidad civil al no haberse acreditado la existencia de familiares directos que pudieran reclamar por el fallecimiento.
Con esta condena, la justicia pone fin en primera instancia al conocido como crimen del canónigo de Valencia, uno de los sucesos más impactantes registrados en la ciudad en 2024.














