Foto: Manolo Guallart
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La “procesión de los niños” de la Calle San Vicente conmemora este lunes el primer orfanato del mundo, fundado en Valencia por san Vicente Ferrer en 1410, se celebra desde 1625, recordando el origen del actual Colegio Imperial de Niños Huérfanos. En esta fiesta participan cientos de niños y sus familias, acto que se celebra cada año, de forma ininterrumpida desde el año 1625. Empieza a las 20 horas desde la iglesia de San Agustín hasta un templete dedicado al santo dominico valenciano que hay a la altura del número 26 de la calle San Vicente de Valencia, y pasará por las calles Linterna, Avenida del Oeste y Garrigues,

La asociación de Niños de la Calle de San Vicente, que cuenta con más de 5.000 integrantes en la actualidad, celebra su fiesta de forma ininterrumpida desde 1625 “para recordar la labor del Colegio Imperial cuando el hospicio estaba frente a la iglesia de San Agustín hasta que se trasladaron a una nueva sede, conocida como la `Casa del Emperador´, ubicada entonces en la actual calle Colón”. “Cuando los niños huérfanos vivían frente a San Agustín salían a la calle vestidos de dominicos y procesionaban con la imagen de San Vicente para pedir donativos para el orfanato, y eso es lo que conmemoramos con nuestra fiesta”, ha concluido Rafael Pinazo, presidente de la asociación.

Cientos de niños y sus familias acompañan a la imagen de San Vicente, obra de Ignacio Vergara, que será entronizada en el altar del templete y al día siguiente, después de un concierto, será trasladada a la sede de la entidad y después, al domicilio de los Clavarios donde permanecerá todo el año. Las celebraciones empiezan el sábado por la tarde con una fiesta infantil en la sede de la asociación, ubicada en la calle Museo de la Seda, 3. Los actos continúan el domingo por la tarde con el tradicional bautizo, en esta ocasión de una niña de 20 meses, en la Casa Natalicia de San Vicente. Después del bautizo tiene lugar una cabalgata, en la que también participan niños y familias, desde la Avenida del Oeste hasta la Basílica para ir a ofrecer a la bautizada a la Virgen de los Desamparados.