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La Casa de las Rocas de Valencia acoge los carruajes sobre los cuales hay representadas diferentes escenas bíblicas y que desfilan en la procesión del Corpus Christi. Se empezó su construcción en 1435, quedando definitivamente acabado en 1477. En esta ella, vivía “el Cura de las Rocas” y se guardaban, además, figuras, vestidos y toda clase de objetos que tenían alguna relación con la fiesta.

Después de haber sido víctima propiciatoria de todas y cada una de las riadas que a lo largo de la historia ha sufrido la ciudad, llegó a estar hace pocos años al borde del derrumbe. Por decisión municipal se restauró en 1980 y pudo volver a acoger las Rocas en 1983, a la par de transformarse en el actual Museo del Corpus Valenciano, que guarda el gran legado de esta festividad tan arraigada en la Capital del Túria y  declarada Bien de Interés Inmaterial.

Su edificación es tan curiosa como original y digna de admirar. En 1998 se iniciaron las obras en la parte recayente en la calle Roteros, para ampliar el espacio de la citada casa.