cádiz
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Y sin apenas solución de continuidad el Levante regresará al verde para enfrentarse al Cádiz y seguir con el proceso de preparación programado durante el período estival, si bien hay una impregnación de desesperanza en el colectivo tras la lesión sufrida por Roger en la cita ante el Almería. El duelo está pautado para la jornada de hoy desde las 19:00 horas con las instalaciones de Pinatar Arena como escenario. Los choques de preparación se agolpan en las últimas jornadas. La agenda de los jugadores azulgranas se comprime en tal sentido. Y las comparecencias sobre el tapete se multiplican. Los futbolistas se calzan las botas para competir y retoman los entrenamientos en un ejercicio casi rutinario en su fórmula. Advierten que forma parte de los rigores y de la secuencia que marca el período que sirve de prólogo al nacimiento de las competiciones.

Al encuentro ante el Almería del sábado, en sesión vespertina, se suma una nueva manifestación sobre el rectángulo de juego también en tierras murcianas. En cierto modo, los paralelismos con el pasado más cercano son manifiestos, si se escrutan los caracteres que identifican al adversario que concede forma al tercer test de la presente pretemporada. El Cádiz, como aconteció con la escuadra almeriense, es un viejo compañero de andanzas del Levante por el cosmos de la categoría de Plata del ejercicio 2017-2018. Las batallas todavía se recuerdan. Sucede que esa estrecha correspondencia queda resquebrajada en el presente por mor de la incuestionable proyección mostrada por la escuadra azulgrana. Lo que parece una evidencia es el grado dificultad que entraña una cita enmarcada dentro del ciclo de ensayos establecidos ante del estreno en el marco de LaLiga Santander que ya empieza a tomar forma con el anuncio del enfrentamiento ante el Villarreal.

El Levante no fue capaz de reducir al Cádiz en la experiencia conjunta en el marco de la categoría de Plata. No fue una norma en una temporada excelsa. Y la lucha de pareceres se trasladó hasta el formato de la Copa del Rey en la claridad del curso con un resultado parejo que sancionó la superioridad local desde la dictatorial tanda de penaltis. No obstante, ese recuerdo, que ya se difumina, carece de fundamento si se trata de contextualizar el partido de mañana lunes. Es tiempo de siembra y de establecer y fijar las coordenadas físicas y tácticas para sobrevivir en una de las Ligas más potentes y del universo futbolístico. Es tiempo de incurrir en el error y de mejorar. Tiempo de sentir el cansancio en las piernas.

Ese pensamiento está claramente fijado en la mente de Muñiz. El preparador trata de trasladar este mensaje a la conciencia de los jugadores en las sesiones diarias. “Trabajamos para llegar en las mejores condiciones a la competición”, relata acentuando el valor que adquiere el presente, pero fijando la mirada sobre el horizonte que ejerce de frontera con el arranque del campeonato de la regularidad. La traducción parece inmediata; la trascendencia de estos partidos no estriba únicamente en el resultado. Prevalecen cuestiones que se relacionan con la construcción de una identidad sobre el campo. En realidad, es el nudo gordiano de la pretemporada. A la vista de los hechos acontecidos en el duelo inmediato ante el Almería parece previsible que Muñiz invierta los once presentados en un intento por repartir minutos entre todos los integrantes de la plantilla.