medusas
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La muestra de Medusas del Oceanogràfic se abrió al público el pasado mes de abril y por ella ya ha pasado más de un millón de personas. En 16 tanques se repartieron los casi mil ejemplares que llegaron en el mes de diciembre del año pasado. Dieciséis especies de individuos más grandes, más pequeños, más urticantes o menos peligrosos…, que procedían de todas partes. La curiosidad despertada en todo el mundo, en pequeños y mayores, ha hecho que se sobrepase el número de un millón de visitas.

Mientras tanto, el ciclo de la vida ha seguido y de una manera asombrosa y espectacular, dado que han nacido en las instalaciones del Oceanográfic más de 15.000 desde que se encuentran en València y algunas de ellas, como la hermosa Ortiga del Pacífico (Chrysaora fuscescens) ha crecido enormemente, de modo que los nueve ejemplares que se pueden ver en el edificio de acceso del Oceanogràfic , han pasado de medir ocho centímetros de diámetro de campana y 10 centímetros de largo en febrero de 2017, momento de su llegada, a 30 centímetros de diámetro de campana y 1,20 metros de largo.

La Ortiga del Pacífico, la más favorita entre el público, se alimenta de zooplacton – nauplio de artemia- gelatina, medusas vivas y plancton congelado y el hecho de que se haya instalado en un tanque de grandes dimensiones y gracias al cuidado de los especialistas y a su gran capacidad de adaptación han hecho que alcance unas dimensiones tales, con las que, posiblemente, se hayan convertido en las más grandes que existen en un medio controlado.

Ante el éxito conservacionista y el gran interés del público, el Oceanogràfic ha incorporado once ejemplares de Ortiga del Pacífico que pronto estarán a la vista del público.

Una proliferación extraordinaria y compleja

Las favorables circunstancias – instalaciones y cuidadores- en las que se encuentran las medusas han hecho que en menos de un año se hayan reproducido más de diez mil individuos en sus distintos procesos de reproducción.

“Esta proliferación, con esta extraordinaria cantidad, en todas las especies no es normal. Tenemos un protocolo muy bien establecido para la estrobilación – el proceso de división de los pólipos que da lugar a las éfiras- que seguimos correctamente. Ese protocolo parte, en alguna medida, de la experiencia de otros acuarios, pero en su mayoría ha sido desarrollado por nosotros”, afirma el biólogo Miguel Candela .

El ciclo reproductivo

El ciclo reproductivo de la medusa es complejo. Tras la cópula se produce la liberación de los gametos que, después de la fecundación, dan lugar a una larva, que genera un pólipo que se reproduce asexualmente para dar lugar a más pólipos, y, cuando cambian las condiciones del medio estos pólipos, originan decenas de éfiras, que son las pequeñas medusas.

En el caso de la pelagia, la medusa más conocida en el Mediterráneo por sus picaduras a los bañistas de las playas, no tiene fase pólipo . Las medusas adultas liberan huevos que al eclosionar producen directamente las éfiras. El proceso, según los expertos, es muy complicado y sólo en casos contados se han conseguido que se desarrollen hasta la fase de adultos, que en el Oceanogràfic son unos 30 individuos, lo que está considerado como un éxito.

Las medusas que han ido reproduciéndose en las instalaciones del Oceanogràfic ha sido utilizadas en parte para la exhibición, como es el caso de la Aurelia aurita, que se encuentra en los cilindros del edificio de acceso, en parte para la alimentación de otras y, también, se han destinado a otros acuarios.